Comida para niños en los viajes.

Si viajamos con niños, sobre todo en los trayectos largos debemos tener en cuenta que unos niños hambrientos son más inquietos e irritables. Llevar preparada comida suculenta es la solución para afrontar ese momento clave de todo viaje.

Comida para niños en los viajes.

¿Qué normas básicas hemos de seguir para escoger qué comidas llevar para un viaje con niños?

1.- No experimentes.

Un viaje no es momento oportuno para novedades. Si no resultan, la irritabilidad de los niños, sobre todo de los más pequeños, aumentará y estarán incómodos y malhumorados, les costará más dormir y jugar con alegría y el viaje se les hará mucho más largo. Y a ti, también. Por eso la mejor opción es que prepares varias de sus comidas predilectas para que afronten el viaje con más ganas.

2.- La comida entra por los ojos…

A los niños les encantan las formas y colores llamativos y las combinaciones divertidas. Una sencilla macedonia de frutas con elementos de muy diversos colores puede resultarles muy apetecible y además es muy sana.

También puedes hacer comidas con formas entretenidas, como caritas sonrientes o siluetas de animales y objetos.

3.- …Pero se maneja con las manos y entra por la boca.

Es importante que las piezas de comida sean pequeñas. No solo serán más proclives a tomarlas sino que además será más sencillo que las manejen sin problemas si comen en un transporte en movimiento.

4.- Guárdate un par de ases en la manga.

Sorprenderles con algún postre o «premio» que no esperaban les pondrá de buen humor. También puedes «sobornarles» con que si se portan bien les retribuirás con algo que les va a gustar mucho.

5.- Conserva bien lo que hayas preparado.

La nevera portátil hará que la comida siga fresca, sobre todo en verano. Si has escogido algo que suele comerse caliente, envuélvelo muy cuidadosamente en bastante papel de aluminio, que puede mantener gran  parte del calor durante varias horas. Evita que el recipiente en el que guardas los alimentos reciba el sol.

6.- Evita las comidas copiosas y con muchas calorías.

La pesadez de estómago facilita los mareos, especialmente para los niños, cuya propensión a marearse en viajes es mucho más acusada que la de los mayores.

Las comidas con grasas saturadas o muchas calorías, suponen digestiones pesadas y facilitan náuseas y vómitos. Los embutidos grasos, la bollería industrial y los fritos resultan indigestos y pueden arruinar la experiencia del viaje.

7.- Frutas y frutos.

Buscando la comida sana, las frutas como plátanos, manzanas, pomelos, cocos, melocotones, uvas, cerezas y los frutos secos como avellanas, almendras, anacardos o nueces son las opciones más sencillas de transportar y apenas requieren más preparación que lavar y cortar las frutas y pelar los frutos secos.

8.- Cuidado con el azúcar.

Aunque podamos utilizar alguna galleta, chocolatina o golosina ocasional o como «premio» para los niños, conviene no abusar de ello porque el azúcar es un estimulante muy potente para los pequeños. Al estar en un medio de transporte en el que no pueden correr o saltar, pueden sentirse incómodos y ser más difíciles de serenar y controlar.

9- Recetas concretas.

Ahora que ya conoces los criterios básicos, podemos apuntar algunas recetas concretas ricas en hidratos de carbono:

  • Ensalada de pasta. Si viajas en verano, la ensalada fría te refrescará.
  • Arroz blanco. Podemos acompañarlo con condimentos sanos y sabrosos como guisantes, zanahorias, dados de pollo, huevo cocido…
  • Sandwich integral. La lechuga, el atún, el tomate, el queso y el pavo son una apuesta nutritiva y sabrosa.
  • Patatas asadas. Fáciles y rápidas de hacer y pueden combinar casi con cualquier otra comida de esta lista puesto que son un complemento ideal.
  • Verduras, pescados y hortalizas al vapor. En este apartado tenemos múltiples combinaciones.

10.- Más vale que sobre que no que falte.

Si vas a reservar un paquete de vacaciones, comprueba que en tu destino tienen menú infantil, pero lleva comida de sobra para el primer día por si acaso tus niños fueran reacios a los menús que se encuentren de inicio. Al menos habrás ganado tiempo para localizar otras opciones para el resto de tu estancia.

Artículo de Catalina López Zuluaga, periodista y escritora online, para Mamá Psicóloga infantil.

Imagen Cortesía de Shutterstock

Sara Tarrés

Soy Sara Tarrés, licenciada en Psicología por la Universidad de Barcelona, con Máster en dificultades del aprendizaje (ISEP) y Postgrado en Psicopatología infantojuvenil (ISEP). He trabajado como asesora y orientadora de padres y maestros en diferentes escuelas concertadas de Barcelona y como reeducadora de niños que presentaban diferentes dificultades en su aprendizaje. Actualmente dirijo Mamá Psicóloga Infantil desde donde oriento a padres en temas de crianza, desarrollo y educación. Esto me permite compaginar mi faceta de madre a tiempo completo sin dejar de lado mi actividad profesional.