
- Educar en positivo, sin gritar, insultar, humillar o azotar a nuestros hijos.
- No descargar nuestro malhumor en ellos.
- Pasar el máximo tiempo posible con nuestros pequeños involucrándonos en su desarrollo, educación y formación.
- Ser firme al establecer y aplicar normas, pero igual de importante es que nosotros mismos las respetemos.
- Solucionar metódicamente los problemas de mal comportamiento de nuestros hijos.
- Inculcar la importancia de buscar el equilibrio entre el trabajo y el ocio.
- Enseñar el valor del dinero a través de la paga semanal.
- Ayudar a nuestros hijos a afrontar y resolver sus conflictos.
- Gestionar sus celos ante el nacimiento de un hermanito.
- Y desde luego aprovechar la oportunidad de vivir al máximo nuestra maternidad o paternidad.
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