Acostumbrar a nuestros hijos a pedir permiso.

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Aprender a pedir permiso es fundamental para nuestros hijos. Porque enseñarles a pedir permiso no es otra cosa que enseñarles normas de convivencia. Pero también un modo de mantener el respeto hacia los demás y un medio para mantenerles seguros. Sí. Pedir permiso para ver la tele. Usar las tablets. Los ordenadores o para cualquier otro tipo de conducta que deseemos tener bajo control o que deba ser supervisada por un adulto.

pedir permiso

De un tiempo a esta parte he observado como mi hijo mayor intenta saltarse algunas de las normas que tenemos en casa. Entre ellas el tiempo que puede ver dibujos o utilizar solo el ordenador familiar.  Sabe que debe pedir permiso pero no acaba de aceptarlo.

Enseñar a pedir permiso ¿Qué hacer y qué no?

Para que un niño aprenda a pedir permiso para hacer cualquier cosa, como mirar la tele, debemos tener en cuenta una premisa básica: no podemos negárselo sistemáticamente.

Es decir, si siempre que nos pide permiso para hacer tal o cual cosa le decimos que no acabará por dejar de avisarnos y lo hará igualmente a escondidas. 

Teniendo en cuenta eso, vemos claramente que cuando nuestros hijos nos pidan permiso para hacer lo que sea que deseen hacer debemos intentar consentir que realicen lo que nos piden de vez en cuando.  

Sabemos que no siempre será posible . Pero en las ocasiones que pueda ser posible decir que sí … deberíamos reforzar su esfuerzo. Piensa que para ellos tampoco es fácil pedirnos permiso.  Y menos si son niños más bien impulsivos ypoco tolerantes a la frustración.

Cuando nos piden permiso para hacer o ver algo que no deben.

En el caso que nuestros hijos nos pidan permiso para ver un programa de televisión, jugar a un videojuego o cualquier otro tipo de cosa que creamos que no pueden o no deben realizar debemos explicarles que existe una razón lógica.

Nuestras negativas no deben responder a un estado pasajero de enfado. Tampoco  o a un «porque yo lo digo y punto». Este tipo de reacciones les llevará a la desobediencia. Y consecuentemente a saltarse las normassiempre que puedan y encuentren la ocasión.

Siguiendo el ejemplo de los programas de televisión, si consideramos que el programa o la serie de dibujos que nos pide ver no es adecuado para él (porque es demasiado violento, el vocabulario es obsceno, o porque no es propio para niños de su edad) podemos sentarnos una tarde con él a verlo y hablar sobre ello.

No obstante, la decisión final siempre es nuestra, de los padres, de las personas adultas, por mucho que tengamos en cuenta sus deseos, gustos o preferencias.

En definitiva, es importante que acostumbremos a nuestros hijos a pedir permiso para realizar cualquier actividad sobre la que debamos mantener cierto control. 

No olvidemos que por mucho que nuestros hijos quieran transgredir normas, límites o reglas familiares, éstas les mantienen seguros y alejados de posibles riesgos. Riesgos a los que todavía no están preparados para afrontar. Riesgos como el grumming, sexting o ciberbullying. Tres ejemplos clarísimos de las amenazas a las que pueden verse expuestos al navegar solos por la red sin filtros ni supervisión parental .

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