Mi hijo me llama tonta

Cuando un niño dice “tonta” o utiliza palabras hirientes, muchas madres y padres se sienten desbordados y preocupados. En este artículo reflexiono sobre por qué aparece este lenguaje en la infancia, qué papel juega el entorno y cómo acompañar estas situaciones desde límites claros, comprensión evolutiva y educación en valores.
me llama tonta

Este artículo fue escrito en una etapa anterior del blog y ha sido revisado desde la mirada actual, en diciembre de 2025.

Hoy sabemos que el lenguaje provocador o hiriente en la infancia suele estar más relacionado con la imitación, la exploración de límites y la inmadurez emocional que con una falta real de respeto o intención de dañar.

Mantengo este contenido actualizado porque ayuda a reflexionar sobre cómo acompañar estas situaciones desde límites claros, sin humillación ni miedo, y desde una educación basada en el respeto mutuo.

“Mi hijo me llama tonta” o incluso me insulta con palabras peores. Esta falta de respeto es una de las principales preocupaciones que muchos padres comparten conmigo. Es fundamental entender que el comportamiento «irrespetuoso» de nuestros hijos puede tener múltiples causas. Una de ellas está relacionada con su desarrollo cognitivo, que puede manifestarse como una forma de probar límites o como resultado del aprendizaje que llevan a cabo en su entorno. Casa, colegio o ambos son los espacios de los que nuestros hijos absorben información como esponjas.

Mi experiencia como madre

Para ilustrar esta situación, quiero compartir una experiencia personal. Mi hijo también me ha llamado tonta en varias ocasiones, y recuerdo vívidamente cómo me sentí la primera vez que ocurrió. Fue justo en el momento en que decidí escribir este post revisado, años después de ese primer incidente.
“¡Mama Tooonta!” grita mi hijo de 3 años y medio, seguido poco después de un inquietante “te voy a matar.”Reflexiones sobre el entorno¿Perdona? Me rompe el alma escuchar esas palabras. Algo cruje dentro de mí cuando se dirige a mí de esa manera. Atónita, asombrada y decepcionada, no por él, sino por el entorno en el que se mueve, me hago mil preguntas.


En casa, tratamos de evitar tanto como nos es posible usar este tipo de lenguaje y nos esforzamos por controlar los contenidos que mi hijo consume en televisión, asegurándonos de que sean apropiados: programas como Looney Tunes, Los Piratas de Nunca Jamás y Dora la Exploradora. Y, aunque hace tiempo que no vamos al parque porque hace frío, me pregunto… ¿Dónde ha aprendido este tipo de cosas? ¿El cole? Tal vez. Probablemente, porque de otro lugar no puede ser.

Qué ha pasado, ¿cómo hemos llegado hasta aquí?

Mi hijo mayor comenzó P3 en una escuela concertada del barrio donde vivimos, un área de clase media y trabajadora. Al principio, su comportamiento era típico de un niño de su edad y no presentaba ningún problema, salvo algunos celos hacia su hermanito pequeño. Sin embargo, en las últimas semanas, empezó a utilizar palabras hirientes, como “tonta”.

Este cambio en su comportamiento fue desconcertante para mí. Como madre, me preocupaba entender de dónde proviene este lenguaje y qué lo motivaba a llamarme tonta.

Sé que mi caso no es el único; todas las madres y padres nos enfrentamos, en algún momento, a este problema que puede surgir de diversas fuentes. A veces, la influencia del entorno escolar, los compañeros o incluso los programas de televisión pueden moldear su forma de expresarse y de ahí que te llame tonta .


Es importante reconocer que estas palabras no son simplemente un reflejo de su carácter, sino que pueden estar relacionadas con su proceso de aprendizaje y su intento de establecer límites en sus interacciones. Este fenómeno no solo afecta a la relación que tenemos con nuestros hijos, sino que también plantea preguntas sobre cómo les estamos enseñando a comunicarse y a gestionar sus emociones.

Para profundizar en este tema y explorar cómo manejar estas situaciones, te invito a leer mi libro, Mi hijo me cae mal, donde comparto estrategias y reflexiones que pueden ser de gran ayuda.


Mi hijo me dice tonta ¿Qué debo hacer?¿Qué hacer cuando mi hijo me dice «tonta»? ¿Cómo debemos actuar? ¿Es solo una cuestión a controlar en el entorno familiar, o bien el entorno escolar también debe poner medios?

En mi opinión, todos somos responsables de la educación de nuestros hijos, tanto la familia como la escuela. Los padres no podemos trabajar en solitario en la educación en valores positivos; necesitamos que los maestros y profesores se involucren y trabajen tanto en el aula como en el recreo en la educación del respeto hacia los demás.

Para profundizar en este tema, puedes consultar mi artículo sobre la educación en valores: para qué, por qué y cómo hacerlo.


Nosotros, los padres, debemos dar el ejemplo utilizando un buen vocabulario y aplicando técnicas y métodos para disminuir la frecuencia y el uso de palabras hirientes como «tonta» (hablaré de ellas más adelante).


Educamos día a día a nuestros hijos, pero si el entorno donde pasan la mayor parte de su tiempo no se involucra, mucho de nuestro esfuerzo será en vano. El respeto es lo que une a una familia, mantiene fuertes los vínculos y, desde él, intentamos formar a personas con criterio y valores positivos.


Es cierto que no podemos poner a los niños en una urna de cristal para protegerlos de todo. En el colegio aprenden muchas cosas, tanto buenas como malas. Los niños aprenden unos de otros y, lamentablemente, también pueden adquirir mala educación. Sin embargo, no podemos tolerar las faltas de respeto; éstas deben ser una prioridad educativa, tanto en el entorno familiar como en el escolar.


Es importante intervenir cuando un niño utiliza conductas agresivas o despectivas, no porque esté “faltando al respeto”, sino porque todavía no dispone de los recursos emocionales necesarios para expresarse de otra manera.

Acompañar estos comportamientos implica poner límites claros —no todo vale— y, al mismo tiempo, enseñar formas alternativas de expresar el enfado, la frustración o los celos. No se trata de tolerar la violencia, sino de comprender qué hay detrás y actuar de manera educativa.

Cuando los adultos intervenimos de forma coherente, calmada y respetuosa, ayudamos a prevenir dinámicas relacionales dañinas, tanto entre hermanos como en otros contextos sociales, favoreciendo relaciones más sanas basadas en el respeto y la empatía.


Si estas conductas no encuentran una intervención adulta clara, es probable que se repitan y se intensifiquen con el tiempo. No se trata de buscar culpables, sino de entender que los niños aprenden a relacionarse a través de la experiencia y de la guía que reciben.

Actuar desde el inicio, con límites firmes y acompañamiento emocional, ayuda a que estas conductas no se cronifiquen y a que el niño desarrolle habilidades relacionales más saludables.

También es importante entender que estas situaciones suelen aparecer en momentos de enfado o rabieta. Puedes leer más sobre este comportamiento en el artículo por qué se producen las rabietas infantiles.

En conclusión

Cuando un niño utiliza palabras hirientes no está expresando una falta de amor ni de valores, sino una dificultad para regular lo que siente y para poner palabras adecuadas a su emoción. Acompañar estas situaciones implica sostener límites claros —no todo vale—, pero también comprender que el aprendizaje del respeto es un proceso que se construye con el tiempo.

El objetivo no es castigar ni humillar, sino enseñar formas alternativas de expresar el enfado, la frustración o los celos. Para ello, la coherencia entre familia y escuela es fundamental, así como el ejemplo adulto y la capacidad de sostener el conflicto sin escalarlo.

Educar en el respeto no significa exigir perfección, sino acompañar con firmeza y empatía, recordando que los niños aprenden a comunicarse respetuosamente cuando se sienten escuchados, comprendidos y guiados.

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21 respuestas

  1. COMO DESARROLLAR INTELIGENCIA ESPIRITUAL
    EN LA CONDUCCION DIARIA

    Cada señalización luminosa es un acto de conciencia.

    Ejemplo:

    Ceder el paso a un peatón.

    Ceder el paso a un vehículo en su incorporación.

    Poner un intermitente.

    Cada vez que cedes el paso a un peatón

    o persona en la conducción estas haciendo un acto de conciencia.

    Imagina los que te pierdes en cada trayecto del día.

    Trabaja tu inteligencia para desarrollar conciencia.

    Atentamente:
    Joaquin Gorreta 55 años

  2. hola…me enfrento a lo mismo y no se bien como actuar…..mi hija tiene casi 5 años y lleva un par de meses llamandome maligna o tonta o que no me quiere cuando no quiere hacer alguna de sus tareas……no tiene papa y no se si esto influye(se marcho cuando tenia un mes y no se nada de el), asi q.no tenemos papa……cuando la mando al rincon de pensar no me hace ni caso, entonces quito los dibujos una tarde y llora muchisimo…..no se que hacer….gracias.

    1. Anónimo,
      se y comprendo la desesperación que producen estos comportamientos. Como habrás podido comprobar yo misma, siendo psicóloga infantil, he pasado por esta etapa. Pocos son los que se libran de que en algún momento u otro nuestro hijo reaccione de este modo.
      Te adjunto un link, con otro artículo de este mismo blog donde escribo sobre qué hacer ante este tipo de comportamiento.
      http://web.archive.org/web/20131126054905/https://www.mamapsicologainfantil.com:80/2012/05/tonta-mala-que-hago_02.html

      Castigarles sin dibujos no suele tener mucho efecto y tampoco les estamos enseñando la conducta correcta ni por qué está mal decir este tipo de cosas a las personas que queremos. El rincón de pensar funciona si lo aplicamos bien, te adjunto también otro artículo sobre cómo aplicarlo.
      http://web.archive.org/web/20131214073206/https://www.mamapsicologainfantil.com:80/2012/05/time-out-tiempo-fuera-o-silla-o-rincon.html

      Espero que leyendo los artículo que te recomiendo puedas enfocar esta situación de otro modo y que finalmente se resuelva. La paciencia y consistencia son nuestras mejores «armas». Estoy convencida que serás capaz de poner punto final a este «brote» de «mamá ya no te quiero» o «tonta, mala …».

      Quedo a tu disposición para aclarar cualquier otro tipo de duda.
      Saludos,

  3. Que bueeeennn tema de verdad fortificante recibir estos consejos tan importantes, mi hijo en ocasiones me dice palabras indebidas y tengo que llenarme de paciencia porque me da dolor castigarle, pero si trato de ponerme seria y hablar con carácter para que entienda mi rechazo a esa actitud, muy agradecida por tus recomendaciones, aquí les aporto un link http://www.universiaglobal.com/crianza_familia01.htm para ayudar a la crianza de los hijos

  4. Yo no tolero insultos, ni a mi, ni mucho menos a los demás. Mi respuesta…si me vas a hablar así, no te escucho, te cuido, pero no te escucho.
    Pero mi hija (13 años) a partir de los 6 años se puede pasar el día entero con comentarios «no te peines que con esa cara tuya da igual» Ella y yo sabemos que es broma. Y eso sí está permitido.

    gracias

  5. Hola Sara,
    Estoy de acuerdo contigo en que nuestros hijos pasan la mayor parte del día en el colegio y es dentro de el donde aprenden lo bueno y lo malo, pero creo que en esta sociedad nos hemos relajado con el tema de la educación de nuestros hijos delegando toda la educación en el centro escolar; Ya sea por motivos de trabajo, de horarios incompatibles, llegamos cansadas a casa y no estamos cerca de ellos.
    Es cierto, que la escuela debe ser quien trabaje juntamente con los padres en la educación de nuestros hijos.
    Como tu me encuentro en el momento en que mi hijo empieza a decir palabrotas y aun teniendo hermanos mayores en casa, jamás los ha oído de ellos, por eso no me preocupa, porque solo los ha dicho una vez, es listo y sabe que en casa no se dice porque supone un castigo, así que supongo que en la escuela si la maestra hace respetar su entorno, tampoco los dirá en clase.
    Tu blog es excelente y de gran ayuda para las mamas. Sigue escribiendo!!!

  6. Anónimo, todas las opiniones son bienvenidas.
    Quizás no he conseguido explicar realmente el mensaje que pretendía dar con mi post. Pero lo aclaro.
    Sí confío en la escuela para la formación de mis hijos, plenamente, pensé los criterios de elección con detalle.
    Sí confío en la colaboración familia-escuela pero a veces las cosas se relajan y hace falta exigir algo más. Nuestros hijos pasan en ese entorno demasiadas horas como para que olvidemos que la escuela debe velar también por la educación y no sólo por la formación. Si bien es cierto que es trabajo de la familia en un 95% el saber transmitir valores positivos como el respeto a los demás, el 5% restante corresponde a la escuela y profesionales que trabajan en ella (no sólo la tutora o tutor)
    Es mi punto de vista, como madre y como profesional que ha trabajado dentro del mundo escolar asesorando a familias, maestros y personal educativo.
    Mi post no es sólo una queja hacia el colegio de mi hijo, es una demanda para todas. «Para educar hace falta toda la tribu» esto nos implica a todos.
    Gracias por tu comentario.

  7. He leido tu post y lamento que opines tan categóricamente que en la escuela de tu hijo no se trabaja el respeto y que se inhiben ante actitudes irrespetuosas como llamar tonto a cualquiera. No conozco el colegio, ni quiero saber cual es, pero estoy segura de que te equivocas al pensar eso. Como madres debemos colaborar con la escuela, igual que ésta debe hacerla con las familias pero, a su vez debemos creer más en la entidad a la que hemos confiado parte de la formación de nuestros hijos. Si no puedes hacerlo, te recomiendo que cambies de colegio o que tramites la escolarización en casa, requiere dedicación, esfuerzo, recursos, condiciones especiales pero evitarías esos riesgos que te molestan…

  8. Pilar,
    No puedo decir nada más que gracias, gracias por seguirme en twitter, gracias por tus RT, gracias por tus mensajes de apoyo y tus elogios.
    Y sí, el cambio de un niño a dos es abismal, el trabajo es mucho más que el doble!
    Y gracias por compartir tu experiencia!

  9. Buenos días Sara,

    Soy Pilar,de mamasaldia,como te digo en twitter, tus comentarios son de gran ayuda para las mamás, nosotras sólo podemos aportar nuestra experiencia, pero tu nos ayudas con tus conocimientos!!!!!
    Ya estás viviendo el cambio radical de uno a dos hijos, los primeros meses para mi fueron caóticos, ahora que el pequeño tiene 28 meses se esta estabilizando la cosa.
    Mi chiquitín, Javier, me decía tonta y tenía la mano larga, ahora se le escapa de vez en cuando, pero se le ha quitado prácticamente la manía, razonándole no funcionó, el rincón de pensar tampoco, sólo dejarlo en su habitación funciona con él, explicándole que está mal decirle tonta a mamá a papá o su hermana, lo entiende todo y cuando sale, está suave, suave y besucón.
    Sigue dándonos tu apoyo y muchos ánimos por un trabajo bien hecho!!!!!

    Un fuerte abrazo

  10. Gracias Laura, me estáis animando mucho a continuar con este pequeño proyecto recién lanzado al mundo.
    Seguiré escribiendo desde mi humilde experiencia profesional y mi papel como madre.

  11. Si, nos chantajean con su lenguaje. Saben, porqué se lo hemos hecho saber, cómo nos duele que nos digan «mala»,»tonta», «quiero al papa», «tu, no, el papa» o a los abuelos. No debemos sucumbir ante este tipo de chantaje emocional pero sí dejarles claro que no nos gusta el lenguaje que utilizan. Próximamente hablaré de cómo afrontar estas situaciones.
    Gracias por compartir tu experiencia y seguir leyéndome.

  12. A mi también me encanta tu blog, y bueno, mi hija de 4 años no me dice tonta, pero sí «mala» desde pequeña, ahora ya no lo suele decir, pero su hermana de 2 sí que me ha lo dicho alguna vez. Eso de «mama eres mala»… y todo porque no le dejamos hacer lo que quieren. Y la verdad es que te sientes impotente, porque después de ese mala mama, quiero a papá, o quiero a la abuela (porque le dan todos los caprichos…. y las cosas que tú no quieres que les den)…
    Pero por suerte no la he oído decir ninguna palabra fuerte y lo de tonta a su hermana, pues se le ha escapado alguna vez que otra, y no la dejamos.

  13. Evidentemente hablaré de todos estos temas que nos preocupan y ocupan. Hablaré claro está de los cambios que se produzcan y elogiaré,claro está, todos los positivos.
    Gracias por tu mensaje y por el trabajo que estáis haciendo.

  14. Una vez mas me encanta tu blog, mi hija va al cole con tu hijo y afortunadamente palabrotas fuertes no se atreve o no las ha percibido…. Pero tonta lo ha intentado pero como bien dices lo corte de raíz!!! Estamos trabajando desde el cole para cortar con este tipo de comportamientos. Esperemos tener resultados positivos después de haber puesto en conocimiento al colegio. Sara publicara si ha habido algún cambio positivo en el ámbito escolar!!! Verdad Sara? Esperemos que si!!! Los cambios positivos también valen la pena publicarlos!!gracias de nuevo Sara!!!!!

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