Este artículo forma parte de la serie Navidad y emociones, un conjunto de textos en los que reflexiono sobre cómo viven estas fechas los niños y adolescentes, por qué la Navidad puede intensificar lo que sienten —ilusión, nervios, miedo, tristeza o rabia— y cómo podemos acompañarlos desde una mirada emocional, realista y respetuosa.
Para muchos niños – y también para muchos adultos- la navidad no solo despierta ilusión, sino también una intensa activación emocional difícil de sostener.
Esta temporada puede traer consigo una gran carga de emociones y nerviosismo en todos nosotros y obviamente también los más pequeños. Los cambios en las rutinas, las reuniones familiares, los regalos y la propia ilusión por las fiestas pueden desbordar a nuestros hijos y hacernos sentir que todo está fuera de control.
Hoy hablamos de nuevo de Navidad y niños porque éstas son fechas en las que ellos cobran un especial protagonismo.
¿Por qué se ponen nerviosos los niños en Navidad?
Los niños experimentan una amplia gama de emociones durante la Navidad: alegría, entusiasmo, pero también ansiedad y sobreexcitación. Estos sentimientos suelen intensificarse debido a:
- Cambios en la rutina: Las vacaciones escolares y los horarios alterados pueden generar inseguridad.
- Expectativas desmedidas: La espera de los regalos, las visitas de familiares o Papá Noel puede ser abrumadora.
- Sobreestimulación: Las luces, los villancicos, las decoraciones y el ambiente festivo pueden saturarlos.
Si bien es una época para disfrutar, también debemos ser conscientes de que nuestros hijos necesitan apoyo para manejar estas emociones.
En el cole o en la escuela infantil los niños trabajan distintos conceptos relacionados con la Navidad. Durante semanas preparan festivales, realizan fichas o trabajos manuales relacionados con esta época del año.
Y, lógicamente, durante todo este periodo preparatorio los niños van alterándose poquito a poquito. Su nerviosismo crece y se alimenta día a día. Y es que es normal, lógico y esperable en niños de entre 2 y 6 años.
Están emocionados, nerviosos, intranquilos, alterados, preguntando cuanto falta para Navidad y si ha llegado ya Papá Noel.

iPor otro lado, la publicidad en televisión también contribuye a este nerviosismo. Desde primera hora de la mañana hasta la última de la tarde hay publicidad dirigida a los más pequeños. Publicidad cargada de juguetes que captan la atención de nuestros niños y que ilusionados con todo lo que ven exclaman:
«Yo quiero esto, mami», «Voy a pedir aquello a los Reyes», «¿Por qué no hacemos la carta a los Reyes Magos hoy, mami.?», «¿Y cuando van a venir?, tenemos que prepararles comida», ….
Y así una interminable lista de frases con el yo quiero y cuánto falta para.
Y es que todos buscamos los mejores regalos de navidad para niños y así poder incluirlos en las cartas que con tanta ilusión preparamos conjuntamente.
Navidad y niños es sinónimo de emociones desbordadas, de nervios a flor de piel, de ilusión, de impaciencia … No solo en ellos, también los más mayores.
De modo que, papás, mamás y educadores debemos cargarnos de mucha tranquilidad y paciencia, porque durante estos días los niños se comportarán de un modo diferente, exaltados, nerviosos, a veces incontrolables …
No lo pueden evitar.
Pero con esto no quiero decir que no debamos seguir manteniendo las normas y los límites claros. Per sí que:
- Podemos y debemos ser algo más tolerantes y flexibles.
- Permitirles que descarguen su intranquilidad y nerviosismo de un modo adecuado:
- dejar que canten todo aquello que quieran,
- toquen la pandereta si les apetece (sin molestar a nadie, claro está),
- que salten y brinquen,
- que corran o bailen.
Consideraciones finales
Estos son unos días muy especiales para los niños, algunos están preparando con mucha ilusión su festival de Navidad y, los adultos debemos ser conscientes que toda esta preparación más las luces que iluminan ahora las calles de las ciudades y pueblos, más la publicidad en televisión y el aire navideño que ya se empieza a respirar por doquier altera a nuestros hijos sin que podamos evitarlo del todo.
Paciencia. La Navidad es una vez al año y merece la pena que los niños la disfruten con toda su alegría, aunque esta se desborde de vez en cuando.
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Este artículo forma parte de la serie Navidad y emociones, donde abordo cómo viven estas fechas los niños y adolescentes y qué necesitan de los adultos para sentirse acompañados.
Si te apetece, puedes seguir leyendo otros textos de la serie o compartir en comentarios cómo se vive la Navidad en tu casa. Me encantará leerte.
