Ansiedad nocturna en niños: miedos al dormir y despertares frecuentes

Cuando la ansiedad aparece de noche: miedos al dormir, despertares y visitas a la cama de los padres. Qué es esperable, qué ayuda y cuándo consultar.
Niña sentada en la cama abrazando una almohada con expresión de miedo, miedos infantiles nocturnos normales
Los miedos nocturnos son muy frecuentes entre los 2 y los 6 años. No indican que algo vaya mal — indican que el niño tiene una imaginación viva y aún no distingue bien entre lo real y lo imaginario.

Durante el día parece estar bien. Pero cuando se apaga la luz empiezan las preguntas, las llamadas desde la habitación, las visitas a vuestra cama a las tres de la mañana. Y una familia entera que lleva semanas durmiendo a trozos.

La noche es un momento especialmente difícil para los niños con tendencia a preocuparse. No hay actividad que distraiga, están cansados y se quedan solos con lo que les ronda la cabeza. No es raro que la ansiedad que de día pasa desapercibida aparezca justo ahí.

Miedos de la edad y ansiedad que pide atención

Tener miedo a la oscuridad, a los monstruos o a los ladrones forma parte del desarrollo, sobre todo entre los 3 y los 8 años, cuando la imaginación va por delante de la capacidad de distinguir lo real de lo imaginado. Suele aparecer por épocas y pasar solo.

Conviene mirarlo con más atención cuando:

  • Tarda mucho en dormirse casi todas las noches porque le dan vueltas las preocupaciones.
  • No puede quedarse solo en la habitación ni un rato, o necesita comprobar varias veces que estáis en casa.
  • Se despierta a menudo y no consigue volver a dormirse sin vosotros.
  • Le preocupan cosas del día siguiente o de su familia (que alguien enferme, que pase algo) más que monstruos.
  • El cansancio se nota de día: irritabilidad, dificultad para concentrarse, más rabietas.

Las pesadillas y los terrores nocturnos son cosas distintas. En la pesadilla el niño se despierta asustado y recuerda el sueño. En el terror nocturno parece despierto, grita o llora, pero no responde y al día siguiente no recuerda nada. Los terrores nocturnos suelen tener más que ver con el cansancio y el ritmo de sueño que con la ansiedad.

Lo que ayuda antes de dormir

  1. Sacar las preocupaciones antes de la cama. Un rato después de cenar para hablar de lo que le ronda, o para escribirlo o dibujarlo y dejarlo «guardado» hasta mañana. Así no llega todo de golpe al apagar la luz.
  2. Una rutina corta y siempre igual. Baño, cuento, luz suave, despedida. La previsibilidad tranquiliza más que cualquier explicación.
  3. Pantallas fuera un rato antes. Las pantallas activan y los contenidos que ha visto pueden alimentar el miedo.
  4. Una despedida que no se alarga. Si cada pregunta trae otra visita, el niño aprende que preguntar te trae de vuelta. Mejor prometer que pasarás a verle en cinco minutos, y cumplirlo, que quedarte hasta que se duerma por agotamiento de los dos.
  5. Algo que le acompañe. Un peluche, una luz tenue, una puerta entreabierta. Pequeñas ayudas que pueden ir retirándose con el tiempo.

Y si ya duerme con vosotros

Muchas familias acaban compartiendo cama por pura supervivencia, y está bien que cada casa decida cómo quiere dormir. Si lo que queréis es que vuelva a su habitación, suele funcionar mejor hacerlo por pasos que de golpe: primero un adulto se queda en su cuarto hasta que se duerme, después en una silla junto a la puerta, después pasa a verle cada pocos minutos. Cada paso dura unos días, hasta que se siente seguro con él.

Durante el proceso habrá noches malas. Lo que cuenta es cómo van las cosas a lo largo de las semanas.

Cuándo consultar

Merece la pena pedir ayuda si las dificultades para dormir duran más de un mes, si la ansiedad nocturna va acompañada de miedos durante el día, si el cansancio está afectando al colegio o al ánimo, o si en casa ya no podéis más. Si además hay ronquidos fuertes, pausas al respirar o movimientos muy bruscos durante el sueño, coméntalo también con su pediatra.

Puedes seguir leyendo sobre cómo se manifiesta la ansiedad en los niños en Ansiedad infantil y juvenil, y sobre los miedos propios de cada etapa en Miedos infantiles: cuáles son normales y cuáles necesitan atención.

¿Cómo son las noches en tu casa ahora mismo? Si quieres, cuéntame qué os está funcionando y qué no. Escribir un comentario

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