Para padres y madres que buscan respuestas.

¿Cuándo debo llevar a mi hijo al psicólogo? Señales de alerta.

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Ser padre o madre no es fácil y menos cuando los temas se complican o hay algo que no acaba de funcionar tal y como esperabas. A menudo los problemas a parecen sin previo aviso, otras parece que los vemos venir de cara o los vamos intuyendo pero no queremos afrontarlos y los posponemos hasta que ya no se pueden aplazar más . Llega un momento en el que te acabas preguntando si lo que sucede con tu hijo es normal o no, si necesitáis ayuda externa o cuándo acudir al psicólogo.





Hoy intentaré despejar esta duda y orientarte. Sé que en ocasiones los niños nos lo ponen muy difícil, que nos sacan de quicio o que nos preocupan en exceso ya sea por su comportamiento, sentimientos, por el desborde de sus emociones, por su timidez extrema o por fases que no llegan a superar. Sea cual sea el motivo debemos saber qué podemos hacer o cuándo es necesario llevar a nuestros hijos al psicólogo.

¿Cuándo buscar ayuda?

Hay que buscar ayuda siempre que aparezca alguna preocupación sobre si lo que le ocurre a tu hijo es normal o no, si se trata de una simple fase de su desarrollo o por el contrario hay algo que está interfiriendo en él.

Debes solicitar ayuda siempre que creas o pienses que algo no va bien, veas que su desarrollo se paraliza, que no avanza como debería, si tiene frecuentes e intensas rabietas, su carácter y su conducta parecen haber cambiado repentinamente después de algún acontecimiento vital reciente (cambio de escuela, cambio de domicilio, muerte de un familiar, divorcio o separación, …)

¿Cuándo debo llevar a mi hijo al psicólogo? Señales de alerta.

Existen determinadas señales que nos indican que nuestro hijo o hija necesita ayuda, nuestra labor como padres es proporcionársela y buscar el profesional más adecuado. En ocasiones no es suficiente con el amor que les podemos ofrecer y hay que acudir a un psicólogo infantil, esto es así cuando aparecen:

  • retrasos en el desarrollo del habla, del lenguaje o en el control de los esfínteres.
  •  Problemas de conducta (ira excesiva, rabietas intensas o frecuentes, desobediencia sistemática, agresividad acompañada de mordiscos, patadas, …)
  • Timidez, retraimiento. 
  • Desinterés por las actividades con las que antes se lo solía pasar bien. 
  • Episodios de tristeza, llanto, depresión.
  • Cambios en el apetito y en el estado de ánimo.
  • Insomnio, pesadillas reiteradas, somnolencia excesiva.
  • Bajo rendimiento escolar. 
  • Inatención, hiperactividad, impulsividad.


¿Dónde acudir primero?

Cuando las dudas aparezcan no tengas miedo en contactar primero con el pediatra de tu hijo, habla sobre lo que te preocupa, su comportamiento, sus reacciones, … hablando con él  podrás tener una opinión profesional al respecto.


Puedes reunirte también con su tutor o tutora en la escuela para saber cómo se comporta en este ambiente. 


O puedes acudir directamente a un psicólogo infantil para despejar cualquier duda y hablar sobre los problemas que te preocupan relacionados con tu hijo. El psicólogo o psicóloga infantil explorarán y evaluarán la posible problemática que presente tu hijo o hija y te propondrán qué tipo de terapia, tratamiento o pautas educativas seguir para resolver o mejorar la situación que estáis viviendo.


Foto cortesía www.freedigitalphotos.net

  
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