Pesadillas y terrores nocturnos

Las pesadillas y los terrores nocturnos son frecuentes en la infancia y, aunque pueden resultar muy angustiantes para las familias, no son lo mismo. En este artículo explico sus diferencias, por qué aparecen y cómo acompañar a los niños durante la noche desde la calma, la comprensión y la seguridad emocional.
pesadillas y terrores nocturnos

Este artículo fue escrito en una etapa anterior del blog y ha sido revisado desde la mirada actual en diciembre de 2025.

Hoy sabemos que las pesadillas y los terrores nocturnos forman parte del desarrollo neurológico y emocional infantil, y que, aunque resulten muy angustiantes para las familias, en la mayoría de los casos no indican un problema grave.

Mantengo este contenido actualizado porque ayuda a diferenciar ambas parasomnias y a acompañar las noches difíciles desde la calma, la comprensión y la seguridad emocional.

Las pesadillas y los terrores nocturnos no son lo mismo, aunque ambos pueden resultar muy angustiantes para las familias. En este artículo explico sus diferencias, por qué aparecen durante la infancia y cómo acompañar a los niños cuando el miedo irrumpe durante la noche, desde una mirada respetuosa y tranquilizadora.

Las pesadillas son parasomnias comunes en la infancia

¡Mamaaaaá! Mamaaaaá! ¿Qué padre o madre no se ha levantado a mitad de la noche con los gritos de su hijo?Asustado, empapado en sudor y a oscuras, nuestro hijo nos llama a gritos para que le consolemos.

Ha tenido una pesadilla.Todos hemos sufrido pesadillas a lo largo de nuestra vida. Y como bien sabemos, son sueños desagradables, terroríficosque nos llenan de angustia hasta el punto de despertarnos. Y así ocurre con los niños. Se despiertan tras una pesadilla y nos llaman asustados diciendo que ¡hay un lobo grande!. Llenos de temor, son capaces de explicarnos su sueño. Esta es la diferencia principal entre pesadillas y terrores nocturnos.


Entre el 10 y el 50 % de los niños de tres a cinco años tienen pesadillas.

Pesadillas Vs Terrores nocturnos

Si nuestro hijo sufre terrores nocturnos, observaremos que aunque abra los ojos y parezca despierto, sigue inmerso en la escena del sueño y aterrorizado.Dicho de otro modo, el niño, que duerme apaciblemente, se agita bruscamente, se sienta en la cama, grita, parece aterrorizado, desorientado, y no reconoce a las personas que le rodean. Si se despierta, no puede decir lo que le pasadebido a su confusión.

Estos episodios se acompañan de:

  • taquicardia,
  • aumento de la frecuencia respiratoria (taquipnea),
  • sudoración profusa y dilatación de las pupilas (midriasis),
  • rubor en las mejillas.

Una vez pasada la crisis, el niño se duerme tranquilamente y, a la mañana siguiente, no recuerda nada de lo que ha sucedido durante la noche.Los terrores nocturnos en el niño pueden aparecer de forma espontánea o ser provocados por diversos estímulos: ruidos, cambio forzado de postura en la cama, etc.

Se calcula que entre un 1 y un 5% de los niños en edad escolar sufre terrores nocturnos. Es muy típico a los 3-4 años, aunque a veces se reproducen a los 5-6 años.

¿Por qué tienen pesadillas?

Entre los 3 y los 6 años, es una etapa propensa a los miedos, en la que su «pensamiento mágico» mezcla los mundos de la realidad y la fantasía. Además, en esta etapa, experimentan importantes conflictos emocionales (celos, conflicto entre dependencia e independencia) que les generan mucha ansiedad. Esta ansiedad emerge por las noches en forma de representación simbólica: los sueños.


Los contenidos de sus malos sueños suelen ser: monstruos, brujas, lobos, animales feroces… que amenazan, atacan, devoran

¿Qué hacer cuando tienen una pesadilla?

  • Acudir inmediatamente a tranquilizarles y calmarles.
  • Permanecer a su lado el tiempo que necesiten para volver a un estado más tranquilo.
  • Dejar que nos expliquen su sueño puede ayudarles a calmarse. Pero, cuidado, hemos de evitar prolongar este momento porque puede convertirse en un hábito (cada vez que se despierte por las noches nos llamará para hablar).
  • Solo como solución de urgencia, llevarles a nuestra cama. Sabemos lo mucho que les gusta dormir con nosotros y lo fácil que es que se convierta en un hábito

¿Cómo prevenir las pesadillas?

Puede ayudar a reducir y prevenir la frecuencia de las pesadillas acompañar un rato al niño en su habitación mientras se relaja antes de conciliar el sueño.

  • Contar un cuento, cantarles, hablar sobre cosas agradables que han sucedido a lo largo del día. Los cuentos, además de relajarles, tienen un papel muy importante en su desarrollo emocional y mental. Puedes conocer más sobre este tema en mi artículo sobre la función de los cuentos en los niños. Un ejemplo personal: «Cierra los ojos y piensa en cosas bonitas, en lo bien que nos lo hemos pasado hoy pintando con las ceras.»
  • Abandonar la habitación antes de que el niño se duerma para evitar que se despierte solo.
  • Los peluches o muñecos preferidos son una compañía muy eficaz.
  • Una luz tenue y la puerta entreabierta también les tranquilizan mucho.
  • Animarles a dibujar y jugar. El dibujo y el juego son medios de expresión mediante los cuales los niños elaboran y expresan sus fantasías y conflictos. Con ello, liberan parte de sus emociones que de otro modo podrían manifestarse en forma de malos sueños. Si te interesa profundizar en el significado de los dibujos infantiles, te recomiendo leer mi artículo sobre los dibujos de nuestros hijos, donde exploramos qué revelan los soles y lunas en sus creaciones.
  • Evitar películas y escenas de miedo antes de dormir. Aunque a veces pueda parecer que los niños disfrutan con cierto tipo de historias de terror, es importante reflexionar si realmente es apropiado para su edad. Para más información sobre este tema, puedes leer el artículo donde abordo si debemos contar cuentos de miedo.

Cuando se despiertan tras una pesadilla, también les podemos ayudar a dar un final a las escenas de terror que han vivido en el sueño.


Una solución a las pesadillas recurrentes es inventar un final creíble junto a nuestro hijo. Por ejemplo, mi hijo mayor soñaba repetidamente con un lobo. Un día decidimos que Mickey Mouse, vestido de cazador, llegaba para salvarle. Tras esta conversación, las pesadillas fueron menos frecuentes.

¿Cuándo consultar con el profesional?

Si las pesadillas son muy frecuentes e intensas, y además se acompañan de un cambio importante en el comportamiento de nuestro hijo, debemos pensar que puede haber un conflicto más serio. En este caso, es recomendable acudir a un profesional.
Para más información, puedes consultar este artículo en el que di mi opinión profesional en La Vanguardia.

Conclusiones

Tanto las pesadillas como los terrores nocturnos forman parte del desarrollo infantil y, en la mayoría de los casos, desaparecen con el tiempo a medida que el sistema nervioso madura. Aunque vivir estos episodios puede resultar muy angustiante para las familias, acompañarlos desde la calma y la seguridad es clave para que el niño vuelva a sentirse protegido.

Crear rutinas de descanso previsibles, ofrecer presencia tranquilizadora y respetar los ritmos emocionales del niño ayuda a reducir la intensidad y frecuencia de estos episodios. Solo cuando las pesadillas o los terrores nocturnos son muy frecuentes, intensos o se acompañan de cambios importantes en el comportamiento diurno, es recomendable consultar con un profesional.

¿Te ha resonado? Compártelo con alguien que lo necesite

¿Tienes una duda concreta o quieres contarme algo?

Escríbeme en privado →
Newsletter semanal

Si este tema te importa, cada semana escribo sobre crianza real.
Sin idealizar, sin culpa añadida. Al suscribirte te mando una guía gratuita para reconocer las necesidades emocionales de tu hijo.

Sin spam. Baja cuando quieras. Al suscribirte aceptas la política de privacidad.

2 respuestas

  1. Y que podemos hacer ante los terrores nocturnos?, ya que no son lo mismo que las pesadillas…y provocan mucha angustia a los padres. Gracias

    1. Los terrores nocturnos no tienen tratamiento, pero podemos contribuir a que no sucedan en primer lugar. Prueba lo siguiente:
      • Reducir el estrés del niño.
      • Establecer y mantener una rutina para antes de acostar al niño, debe acostarse relajado y tranquilo.
      • Asegurarnos de que descansa lo suficiente a lo largo del día y de la semana.
      • No permitir que se acueste tarde, mejor establecer una hora determinada para acostarse y cumplirla a diario.
      Entender los terrores nocturnos puede reducir las preocupaciones de los padres y ayudar a dormir bien por las noches. Pero, si tu hijo tiene terrores nocturnos repetidamente, debes hablar con tu pediatra por si fuera preciso consultar a un especialista en sueño.

      Hablaré de los terrores nocturnos en mayor profundidad. Gracias por tu comentario.

      Saludos

PDF gratis — 5 señales de que tu hijo necesita apoyo emocional