La edad de las preguntas, mi hijo no para de preguntar.

Existe un momento en el que los niños no paran de preguntarnos cosas. Entre los 3 y 4 años nuestros hijos entran de lleno en la edad de las preguntas buscando entender el mundo que les rodea, por lo que pueden llegar a formularnos cientos de preguntas diarias.

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La edad de las preguntas es un momento en el que la curiosidad innata de nuestros hijos parece brotar en ellos de forma espontánea. Los niños necesitan entender lo que les rodea y por ese motivo nos preguntan una y otra vez el por qué de todo. Sus preguntas nos asaltan constantemente y es responsabilidad nuestra cultivar su espíritu investigador aunque no encontremos respuesta a todas sus cuestiones. No se trata de obsesionarnos con ofrecerles explicaciones precisas y complicadas a todo porque muchas veces tendremos que aceptar que desconocemos el porqué de muchas cosas, y no pasará nada por admitirlo. Se trata de responder con naturalidad y sentido común, con ejemplos o comparaciones, con respuestas sencillas adaptadas a su nivel de edad , sin complicaciones ni dobleces.

La edad de las preguntas es un gran momento, una etapa fantástica que podemos aprovechar para fomentar la comunicación con nuestros hijos, evitando estilos educativos que inhiban o no favorezcan la comunicación.

En esta fase tenemos la oportunidad de enriquecernos mutuamente, de dedicar tiempo a hablar, a comentar sucesos y cosas, de modo que tanto niños como padres podamos describir lo que observamos o explicar qué pensamos y cómo vemos el mundo. Da igual dónde nos encontremos o qué estemos haciendo, lo importante es comunicarnos con nuestros hijos y transmitir la idea de que pueden contar con nosotros. Es cierto que tantas preguntas pueden llegar a agotarnos y  en estas ocasiones podemos intentar ejercer nuestro derecho a decir basta, lo dejamos por hoy o continuamos más tarde.

Recordemos también que la edad de las preguntas forma parte del desarrollo cognitivo de nuestros pequeños, una fase que necesitan pasar para ejercitar su lenguaje en constante evolución y que para ellos es como un juego. Tengamos paciencia y adoptemos una actitud positiva aunque algunas de las preguntas que nos formulen nuestros hijos nos parezcan disparatadas o pesadas por reiterativas. Aprovechemos la oportunidad que nos brinda esta edad para favorecer su aprendizaje y su curiosidad por las cosas.

 

Foto cortesía http://www.freepik.es

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