Disciplina: estableciendo límites, signos de alerta.

Hace unos meses asistí a una reunión de padres en la escuela de mi hijo mayor donde hablamos de diferentes temáticas relacionadas con la crianza y la educación de nuestros hijos, de establecer límites, normas o de disciplina en general. En esta reunión realizamos una dinámica muy interesante con plastilina donde se trataba de que nos diéramos cuenta de que nuestros hijos son como un pedazo de este material, plastilina por moldear. Si nos fijamos bien podremos decir que probablemente sea así, aunque no es tan fácil. La facilidad o dificultad en manejar este material tan sensible que son nuestros hijos dependerá de muchos otros factores como la genética o el entorno que nos rodea. Unos resultarán más maleables otros un poco menos, pero al fin y al cabo lo que se pretende dar a entender es son nuestras normas y sistema de valores o criterios educativos lo que acabará dándoles la forma final. 

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Hay algo que quiero destacar en este articulo de hoy, algo que llevo diciéndome a mi misma desde que soy madre y me encuentro con las mismas dificultades que cualquier otra madre al educar a sus hijos como por ejemplo con la desobediencia de mi hijo de 5 años. ¿Qué ocurre cuando desobedecen a todo y por todo? ¿Qué es lo que estamos haciendo mal o no estamos haciendo del todo bien?
Normalmente tener un exceso de normas abruma a nuestros pequeños y los vuelve en contra nuestra. Me explico. Un exceso de normas, reglas, límites y prohibiciones desanima a nuestros hijos. Esta rigidez en nuestro sistema se vuelve en contra nuestra, cuanto más pretendemos que nos obedezcan menos lo hacen. Cuantas más veces decimos que no, menos oportunidades tienen de aprender realmente el significado de esta palabra. Consecuencia: nuestro hijo nos tantea, provoca, nos desafía … Y entramos en un juego que no beneficia a ninguna de las dos partes. Este es una señal de alarma. Estamos dentro de un sistema disfuncional y debemos cambiar el enfoque, la forma de establecer límites y normas, buscando un modo más equilibrado entre lo que puede y no puede hacer o decir.
No es fácil, lo se de primera mano. No es fácil encontrar este equilibrio pero debemos intentar conseguirlo para mantener una convivencia familiar adecuada, evitando estar siempre con amenazas, sermones y castigos.

Disciplina: estableciendo límites, signos de alerta.

Debemos preocuparnos si:
  • A pesar de nuestros sermones no conseguimos ningún efecto.
  • Repetimos mil y una vez lo mismo «recoge tus juguetes», «lávate las manos», …. Y no hay ningún avance.
  • Perdemos los nervios, gritamos y acabamos cada día igual: enfadados y llorando.
  • No conseguimos ponernos de acuerdo con nuestra pareja sobre las normas.
Muy bien, lo tenemos identificado y ahora … Ahora toca ir modificando nuestro propio comportamiento y no solo pretender cambiar el de nuestro hijo o hija. ¿Cómo? 
  • En primer lugar tomando conciencia de los errores que cometemos, paso que ya hemos realizado al identificar los signos de alerta anteriormente mencionados, aunque pueden haber más.
  • En segundo lugar, tratando de evitar cualquier actitud, comportamiento o situación que genere rabia o incomprensión : gritos, cachetes, … De nada sirven si lo que pretendemos es educar.
  • Tercero recordar que la buena disciplina debe fomentar la autoconfianzaa y el respeto hacia uno mismo y hacia los demás.
  • Y por último poner en práctica otras formas de disciplina que no sean las del grito, cachete o sermón. Utilizar el no con sentido común sin abusar de él y entender que los niños son niños y que necesitan correr, tocar, romper incluso para explorar y conocer el mundo que les rodea. Nuestra paciencia es la mejor arma.

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Un comentario

  1. Hola! Me encantó y pareció muy interesante! Mi hija cumple 4 años en marzo, y justamente me pasa lo q mencionas. Me la paso el día pidiéndole q me levante los juguetes ( yo estoy embarazada de 33 semanas) se me dificulta mucho hacer lo poco q puedo, me demanda mucho tiempo ella, se lo brindo, pero termino exsausta y sin paciencia, a los gritos. Te cuento q ella se comporta así siempre, no ahora x el embarazo, antes también lo hacia. Mi esposo aporta en lo q puede, tiene 2 trabajos, cuando está le habla y no siempre le hace caso. Últimamente también esta muy peleadora con la boca! Habla todo el día! Te contesta y cuestiona, pregunta y acota, no podemos conversar los adultos q ella se mete. Si le decis q es chiquita q estamos hablando los mayores, ella responde q es grande y siempre tiene la ultima palabra! Es ahí donde yo me pongo en sargento porq no veo resultados. Ya no se como manejarme! Concejos….???

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