Mamitis aguda. Mi hijo solo quiere estar conmigo.

La mamitis aguda, como la solemos denominar, es una fase en la que nuestros hijos se sienten especialmente apegados a sus madres, lloran al separarse de nosotras y nadie más consigue consolarlos. Hoy hablamos de esta fase por la que muchos niños pasan y que algunos la relacionan con un apego disfuncional. Veamos qué tiene de «normal» y qué no, qué hacer y qué evitar, … Entender la mamitis aguda o no como parte del desarrollo de nuestros hijos nos permitirá relacionarnos mejor con ellos.

mamitis aguda

Mi experiencia personal

En este post, al igual que con otros mucho te voy a hablar no solo como profesional, también lo hago como madre. Y como tal te voy a explicar mi experiencia personal con la mamitis aguda de uno de mis hijos.

Con 21 meses, mi hijo pequeño no para ni un instante de decir «mami , mami». Se pasaría todo el día pegado a mi. Cuando desaparezco de su campo de visión se pone a llorar. Y cuando vuelve a verme se aferra a mis brazos como si tuviera miedo a perderme.

Sí, está pasando por una de las fases de «mamitis aguda.» Algo que tiene que ver con el apego o vínculo que se genera en nuestros hijos y nosotras, las madres o cuidadores principales.

Mamitis aguda, cuándo aparece

La llamada «mamitis aguda» aparece sobre los dos año. Una etapa en la que normalmente los niños pasan por una fase en la que solo quieren estar con mamá. Nadie más les consuela. Sólo mamá les proporciona la seguridad que necesitan y no quieren a nadie más, ni a papá.

Es una fase pasajera aunque agotadora para las mamás que lo vivimos y debemos afrontarla con paciencia, utilizando algunas estrategias para aumentar la confianza de nuestros pequeños, porque al final todo pasará.


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No rechazan a papá, solo quieren estar con mamá

Cuando solo quieren estar con mamá, cuando nuestros pequeños atraviesan esta fase de «mamitis aguda», no creamos o pensemos que están rechazando a papá.

Su conducta no es de rechazo, ya que en este momento evolutivo, nuestro hijo todavía no es capaz de ponerse en el lugar del otro.

Cuando solo quiere a mamá, cuando solo quiere estar con nosotras, lo único que está haciendo nuestro hijo es una búsqueda de confianza que puede haber perdido por algún motivo como puede ser una enfermedad reciente.

No rechaza a papá, está pasando por una etapa en la que mamá es la única persona que le hace sentir totalmente seguro. Mamá es su figura de apego, desde el mismo instante que nació

«Mamitis» aguda y apego

El apego, los lazos afectivos que creamos con nuestros hijos, se forman desde su nacimiento (incluso antes). Nuestro bebé aprende que entre nuestros brazos se siente seguro, confortable y querido, que nada le va a pasar mientras esté en brazos de mamá.


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De este modo podemos observar que sobre los los  6-9 meses tienen su primera etapa de «mamitis«. Cuando reaccionan ante los extraños llorando. Fase de la que ya he hablado en el artículo «Mi bebé llora ante los extraños. El bebé que extraña».  

Has de saber que de hecho esta fase de miedo a los extraños es una fase normal del desarrollo en la que el miedo actua como una niñera del niño protegiéndole ante su curiosidad innata e ilimitada (Enrique Echeburúa Odrozola, catedrático de la Facultad de Psicología de la Universidad del País Vasco)

En esta otra fase, alrededor de los dos años, nuestro hijo ha ganado en autonomía, puede desplazarse solo, ha empezado a hablar y a expresar sus gustos y preferencias. Frecuentamos el parque o va a la guardería, donde sin lugar a dudas debe relacionarse con otras personas, niños de su misma edad y personas mayores, sus cuidadoras… y lógicamente se sienten mejor si estamos cerca de ellos. A pesar de que nuestro hijo es más autónomo nos sigue necesitando igual que cuando era un bebé.

Desencadenantes de la «mamitis aguda»

La «mamitis aguda» como vemos es una fase de inseguridad que atraviesa nuestro hijo, aferrándose a nosotras las mamás porque de este modo todo parece resultarle más fácil. Entre nuestros brazos está cómodo y seguro, siente que nada le puede ocurrir.

Algunos factores como por ejemplo:

  • la llegada de un hermanito,
  • el inicio de la guardería,
  • un resfriado o cualquier enfermedad que haya pasado recientemente,
  • mamá ha empezado a trabajar fuera de casa,
  • pasamos una temporada que debemos dejarlo con más frecuencia al cuidado de los abuelos,
  • un cambio de domicilio,

pueden ser los desencadenantes de la reacciones típicas de la «mamitis aguda».


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¿Cuáles son los síntomas de la «mamitis aguda»?

Cuando nuestro hijo está en plena fase de mamitis aguda podremos saberlo porque:

  • no deja de llamarnos la atención con sus constantes «mamá, mamá, mami, mami» …;
  • no quiere a nadie más que a mamá;
  • ni permite que le vista papá, ni la abuela ni nadie y si lo hacen es contra su voluntad;
  • quiere que le demos nosotras el desayuno, la comida, la merienda y la cena;
  • solo quiere jugar con nosotras;
  • llora o nos llama en el momento que desaparecemos de su campo visual;
  • manifiesta celos de su hermano mayor o menor e incluso de papá;
  • no nos deja hacer nada, solo quiere brazos y que estemos por él;
  • se nos agarra en las piernas mientras nos desplazamos por casa;

Estos son algunos de los signos más evidentes de la «mamitis aguda», fáciles de distinguir. Afortunadamente se trata solo de una simple fase pasajera y con solución.


Antes de continuar, te invito a participar en un estudio que estoy realizando para determinar, cuáles son las principales preocupaciones de los padres respecto de sus hijos. Se trata de un breve encuesta, si tu preocupación no aparece puedes anotarla en la opción otras. Tu opinión nos interesa, anímate y participa.


¿Cómo solucionar la «mamitis aguda»?

A pesar de lo agotador y estresante que es para nosotras, las madres, vivir esta fase, la verdad es que está en nuestras manos la solución. Sencillamente aplicaremos el sentido común.

Sabemos ya que la «mamitis aguda» es una pérdida de confianza. Por tanto se trata de ayudar a nuestro hijo a recuperar su autonomía y seguridad. ¿Cómo lo hacemos? Jugando.

Jugando

Podemos empezar jugando con nuestro niño, a lo que sea, con construcciones, con pelotas de colores, puzzles o algo que sepamos que le gusta y le entretiene. Una vez iniciado el juego podemos levantarnos y separarnos de él unos centímetros. Luego algún metro, sin dejar de hablarle para que note que estamos ahí con él. Y finalmente podemos dejarle solo en la habitación por unos instantes. Luego volveremos a buscarle.

Incorporar a papá

Es importante también que aprenda a estar solo con papá y/o con los abuelos, así que debemos dejarles solos. Primero intentaremos que hagan cosas agradables, como jugar o leer cuentos y tras unos días ya podrán hacer cosas más rutinarias.

Se trata de una fase pasajera, nada que no consigamos remediar con un poco de paciencia, mano izquierda y cariño.

Libros recomendados para superar esta etapa

Te recomiendo especialmente este libro de la Editorial Pirámide. He hablado de él alguna ocasión. Perteneciente a la colección Psicocuentos, este libro en concreto te va a ayudar a saber si la ansiedad de tu hijo al separarse de vosotros es excesiva y puede convertirse en un problema para la familia.

El libro se divide en dos partes: un libro-guía para vosotros y un cuento para ayudar a los peques.

En la primera parte se analizan diferentes aspectos como ¿Por qué no se separa de mí ni a sol ni a sombra?, ¿cómo lo educamos? ¿cómo le ayudamos? ..

Un libro muy recomendable para papás y mamás que estáis viviendo esta etapa.


Si este post te ha parecido interesante te invito a compartirlo en tus redes sociales para que pueda llegar a otros papás y mamás preocupados por esta fase a la que llamamos «mamitis aguda» o «papitis». Pero antes de irte permíteme que te deje mis últimas 10 entradas en la sección de niños de 0-3 años. Quizás alguno llame tu atención y decidas quedarte un poco más conmigo. Si es así, te agradezco el tiempo y la confianza depositadas en mi.

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