Jugar, reir, acariciar, besar, cantar y bailar aumenta las competencias emocionales de nuestros hijos.

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Jugar, reír, acariciar, cantar o bailar aumenta las competencias emocionales de nuestros hijos. Hemos hablado en distintas ocasiones y en varios artículos de este blog de la importancia del juego para nuestros hijos, así como también de los beneficios de las caricias, de los besos o de cantarles nanas a nuestros pequeños. En el artículo de hoy seguimos hablando de lo importante que es para ellos que pasemos un rato compartiendo juegos, de reírnos juntos, bailar o cantar canciones de cualquier tipo o estilo para su desarrollo emocional.

niña sonriendo

Tal y como hemos comentado en otros de los post que podéis leer en este blog, el juego es una oportunidad magnífica para reír junto con nuestros pequeños que no debemos desaprovechar. El juego fomenta también el sentido del humor y, por tanto, nuestras emociones positivas, tan necesarias para nuestro bienestar físico y emocional.

Siempre que tengamos ocasión de hacerlo deberíamos intentar jugar con nuestros hijos, sin crear dependencia. Es igual de importante que sepan jugar solos como compartir largos ratos de juego. El juego compartido con nuestros hijos fomenta experiencias emocionales muy positivas que contribuyen a mejorar nuestra relación con ellos y fomenta sus competencias emocionales.

Ya en el artículo «Jugar y aprender» hablábamos sobre la importancia del juego sobre el aprendizaje de los niños.

Es precisamente jugando que pueden aprender a

  • aumentar su tolerancia a la frustración.
  • Controlar su impulsividad.
  • Respetar los turnos. 
  • Escuchar rcon más atención.

Otro modo de conectar con nuestros hijos y sus emociones es escuchando música. Escuchar música junto a nuestros hijos, su música o la nuestra, música clásica, tecno o disco, la que sea permite abrir la puerta a nuestras emociones. Algunas melodías nos permitirán tranquilizarnos, reducir nuestro estrés o sencillamente generarnos emociones positivas como la alegría.

Cantar y bailar ayuda a generar bienestar en todos nosotros, grandes y pequeños, por tanto permitamos unos momentos de expresión corporal, de desahogo de energía a través del baile, sin vergüenza, sin críticas, todo vale durante esos momentos.

Este tipo de manifestaciones donde el contacto corporal es esencial nos permite demostrarles a nuestros hijos nuestro amor hacia ellos. Un niño falto de contacto físico presenta mayor probabilidad de tener relaciones interpersonales menos satisfactorias y de manifestar conductas antisociales.

Dar muestras de afecto, acariciar o besar a nuestros hijos siempre que tengamos ganas, independientemente de la edad que tengan, ayuda a sentirnos bien y a compartir emociones positivas. No reprimamos estas muestras de cariño ya que no tienen nada de malo, todo lo contrario, nos ayudan a reforzar el vínculo afectivo.

Fuente: ¿Cómo educar las emociones? La inteligencia emocional en la infancia y la adolescencia. Cuadernos Faros.

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