Las consecuencias y efectos del bullying o acoso escolar van más allá de los insultos, chantajes, empujones, menosprecios, burlas o incluso algún que otro rasguño. Acciones que ya de por sí no deberían considerarse nunca como poca cosa o cosas de niños. Y es que, como bien sabemos, las consecuencias del abuso de poder entre iguales son claramente perjudiciales a corto, medio y largo plazo. Y lo son sobre todo para la víctima, pero también para todos los demás implicados, incluido el acosador. Hoy, en esta entrada hablo de consecuencias y efectos de este tipo de violencia que es ejercida por y contra menores.

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Consideraciones previas sobre las consecuencias del bullying

Hoy trato de nuevo este asunto tan arduo y espinoso, el acoso escolar. Una autentica lacra social a la que urge poner medidas efectivas más allá de palabras bonitas.

Y es que esta cuestión, a pesar de llevar tiempo estudiándose e intentando implementar diferentes programas y medidas, no acaban de ser del todo eficaces ni efectivas. ¿Por qué? Por diferentes factores, pero también porque requiere la implicación de todos. Y aquí se insta a familias, escuelas, agentes sociales y, por supuesto, también la participación activa de todos los partidos políticos (sean del color que sean), para erradicar el acoso escolar de nuestra sociedad.

Y es que el bullying no solo no es cosa de niños sino que el bullying es cosa de todos. Porque las consecuencias y efectos del bullying o acoso escolar son, en muchos casos, devastadoras. Tal y como hemos visto y leído en diferentes medios de comunicación el acoso escolar al que son sometidos algunos de nuestros hijos e hijas puede llevar a que deseen acabar con su vida. De hecho sabemos bien que esto ha ocurrido, lamentablemente, en demasiadas ocasiones.

Es por ello, y sin ánimo de alarmar, sino de seguir concienciando sobre la necesidad de implementar programas de intervención en las escuelas y de seguir educando desde el respeto y la tolerancia en las familias, que hoy de nuevo escribo sobre esta cuestión. Porque :

  • el bullying o acoso escolar debe pararse antes de que empiece, actuando preventivamente, educando en valores.
  • Ser detectado cuanto antes, proporcionando herramientas a los padres y profesores para que puedan observar las primeras señales que les pongan sobre aviso.
  • Debemos educar para que nuestros hijos e hijas no se conviertan en abusones ni en futuras víctimas.
  • A pesar de llevar años trabajando en la prevención de la violencia ésta no parece haber disminuido, mas lo contrario, parece que haya aumentado y ampliado su radio de acción con la aparición de internet y las redes sociales.

Así pues, urge intervenir desde la familia, la escuela y demás ámbitos (incluida la justicia) para ofrecer a los niños y niñas herramientas para que denuncien, para que no callen, oculten o disimulen. Herramientas para que nuestros hijos e hijas aprendan y desplieguen unas adecuadas habilidades sociales que les permitan relacionarse de forma asertiva, empatizando con los demás, cooperando y colaborando, alejándose de las conductas antisociales en búsqueda del bien común. Y aunque esto nos parezca una utopía, no debería ser motivo para dejar de luchar por el bienestar de nuestros hijos e hijas. Porque debemos aprender a escucharles, a prestar atención a cualquier pequeño cambio en su conducta, creerles cuando nos cuentan lo que les ocurre y no restarle importancia. Porque este punto es uno de los que perpetúan el ciclo de la violencia entre iguales. Algo de lo que hablaremos en otra ocasión.

Efectos del bullying o acoso escolar

Antes de empezar a hacer una lista de consecuencias, secuelas o efectos debemos tener en cuenta que la gravedad va a depender de determinados factores que debemos tener presentes. De modo que, coincidiendo con María Inés Monjas Casares en su libro «El complejo Mundo de las relaciones interpersonales» Ediciones Pirámide, las consecuencias y efectos del bullying o acoso escolar van a depender de diferentes variables:

  • Tipo o tipos de acoso (físico, psicológico, relacional, sexual
  • Frecuencia e intensidad del maltrato.
  • Tiempo de duración.
  • Intentos fallidos de actuación por parte de la víctima,

Pero sea como sea observamos que cualquier niño implicado en estas dinámicas de acoso escolar va a verse afectado en mayor o menor medida.

Si bien esta entrada solo hago referencia a los efectos del acoso escolar o bullying sobre los menores, no quiero dejar de mencionar que las consecuencias que este tipo de comportamiento se propagan hasta las familias de todos los implicados, los centros escolares en los que ocurre y en todo el entorno social en general.

En las víctimas

Los efectos y consecuencias de haber sufrido o estar sufriendo acoso escolar sobre la salud mental de las víctimas es innegable. Necesitando la ayuda psicológica para superar secuelas como las que listamos a continuación:

  • Baja autoestima, autodesprecio, bajo concepto de sí mism@.
  • Trastornos emocionales: ansiedad, estrés, depresión, …
  • Síntomas psicosomáticos de malestar: tics nerviosos, enuresis nocturna, …
  • Bajo rendimiento ( académico, intelectual, musical, deportivo, …)
  • Fobias, incluida la escolar: rechazo a ir a la escuela, faltas de asistencia y abandono de los estudios
  • Aislamiento social y sentimientos de soledad.
  • Sentimientos de vergüenza y/o culpa.
  • Problemas en las relaciones sociales y familiares.
  • Baja satisfacción familiar.
  • Síndrome de estrés postraumático.
  • Pensamientos suicidas.

En cualquier caso ante síntomas como estos u otros como cambios de conducta, en el apetito, insomnio, dificultades para concentrarse, irritabilidad, etc., recomendamos siempre acudir a un especialista. Profesionales expertos como los que puedes encontrar en Psicólogos Bilbao, uno de los mejores centros psicológicos de Bilbao que te recomiendo desde Mamá Psicóloga Infantil. Y es que los menores implicados en dinámicas de acoso escolar o de violencia interpersonal necesitan una intervención a nivel psicoterapéutico que les permita ir superando estas dificultades y alteraciones en su salud mental.

En los agresores

Diferentes estudios vienen demostrando que las consecuencias del bullying y los efectos del mismo se extienden también a los agresores. Así pues, por ejemplo, en un estudio riojano sobre acoso escolar (López-Hernández, 2013) se encontró que:

  • un 35% de los alumnos opinaban que los agresores acaban obteniendo mala fama, algo que repercutía en su futuro.
  • un 33% de los alumnos encuestados, dijo que los agresores eran temidos por sus compañeros y que a largo plazo éstos acababan solos, otra de las consecuencias del bullying o acoso escolar que sufren quienes inician las agresiones (sean del tipo que sean).
  • Los docentes señalaron que los agresores no desarrollaban su potencial, recibían fuertes castigos, se quedaban sin amigos y se convertían en agresores futuros.

Por otro lado señalamos también el informe Cisneros VII (2005) dice que el 60% de los adolescentes acosadores acaba como delincuente y un pequeño porcentaje como psicópata.

En conclusión, una de las principales consecuencias para el acosador es que aprende a maltratar y a disfrutar haciendo sufrir a otras personas. Además pueden llegar a trasladar este tipo de comportamiento abusivo a otras áreas de interacción social.

En los espectadores pasivos

Las consecuencias de ser espectador de bullying , según los estudios realizados, se relacionan con:

  • las alteraciones en el desarrollo moral derivadas de la normalización de un clima interpersonal violento,
  • la desensibilización hacia el sufrimiento de los demás,
  • la complicidad que se establece con los acosadores.

Conclusiones sobre los efectos y consecuencias del acoso escolar o bullying

Como podemos deducir de todo lo comentado hasta aquí, la violencia interpersonal en la infancia y adolescencia no solo compromete las oportunidades para el desarrollo de los y las jóvenes implicados, sino que también impacta negativamente en el avance de las sociedades y en los pilares sobre los que estas se sustentan. (Sánchez Jiménez, V. (2019). Prevención de la violencia interpersonal en la infancia y la adolescencia (1.a ed.). Ediciones Pirámide.)

Los efectos o secuelas que provoca el acoso acaban calando profundamente en todos los alumnos, de tal manera y con tal gravedad que en ocasiones es muy difícil tratarlas, por lo que se hace necesaria la ayuda de profesionales expertos en esta cuestión. Sobre todo para tratar de recuperar la autoestima profundamente dañada en todos los niños, niñas y personas adolescentes que han vivido situaciones de acoso, haya sido el que haya sido el papel que han representando en esta dinámica de violencia y maltrato.

El acoso no es una parte inevitable ni normal de la infancia, sino más bien una forma innecesaria de agresión a la que los adultos sintonizados y solícitos tienen el poder de poner fin. El personal de la escuela tiene la responsabilidad de crear una cultura en la que el acoso sea inaceptable y de proteger a los niños del daño físico y psicológico (Whitson, S. (2017). 8 claves para poner fin al acoso escolar. Estrategias par padres, madres y escuelas (1.a ed.). Eleftheria.)

Sara Tarrés

Soy Sara Tarrés, licenciada en Psicología por la Universidad de Barcelona, con Máster en dificultades del aprendizaje (ISEP) y Postgrado en Psicopatología infantojuvenil (ISEP). He trabajado como asesora y orientadora de padres y maestros en diferentes escuelas concertadas de Barcelona y como reeducadora de niños que presentaban diferentes dificultades en su aprendizaje. Actualmente dirijo Mamá Psicóloga Infantil desde donde oriento a padres en temas de crianza, desarrollo y educación. Esto me permite compaginar mi faceta de madre a tiempo completo sin dejar de lado mi actividad profesional.