Rabietas ¿Qué podemos hacer los padres? Algunas técnicas (I)

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Si hay algo que debemos tener cuando nos enfrentamos a una rabieta de nuestro hijo es tener paciencia y mantener la calma.

niño llorando, rabietas, pataletas, berrinchesComo madre que soy sé muy bien lo difícil que es, ya que resulta ser una situación muy estresante.

Estresante tanto para nuestro hijo como para nosotros mismos, pero ya sabemos que en ese momento es inútil intentar convencerles de nada. Es mejor esperar un poco, ignorar la conducta, dejarles un espacio y luego hablar con ellos. No se trata de ignorar al niño pero sí su conducta. No rechazamos a nuestro hijo, ignoramos su conducta inapropiada. 

Mantener la calma en estos momentos es fundamental para no empeorar la situación con nuestra propia frustración, ya que que podemos complicar aún más el estado de las cosas y probablemente tengamos que hacer frente a una rabieta mucho mayor.

También nos ayudará saber que las rabietas pueden darse sólo en casa, y en el cole no. Puede ser que el niño sólo las utilice cuando está la madre presente, pero no delante del padre o viceversa. Todo depende de la respuesta que haya tenido el entorno para mantener la conducta, es decir si el niño ha logrado el propósito  que buscaba con su berrinche, aunque sólo haya sido una mala mirada de la madre, padre, maestro … ya que lo que buscaba probablemente era llamar la atención.  Una conducta se mantiene o desaparece según los efectos o consecuencias que se obtengan tras su realización. Por tanto, si cuando el niño realiza una conducta inadecuada no le prestamos ningún tipo de atención estaremos contribuyendo a que paulatinamente vaya abandonando esta conducta.  

Algunas técnicas para manejar las rabietas (I)

1. Mantenernos firmes y no atender la rabieta.

Claro que resulta mucho más fácil decirlo que hacerlo, pero es la que mejor funciona.

Para que ello sea así, hemos de empezar por creer que controlamos la situación, si nos dejamos llevar por los nervios o por ese mal día que tenemos podemos llegar a perder toda la credibilidad. Fundamental, calma porque nosotros somos quienes controlamos de la situación.

Este tipo de estrategia deja claro al niño que con su rabieta no obtendrá lo que quiere.

De todos modos, seamos realistas, seguro que durante un tiempo el niño sigue poniéndolas en práctica, pero si somos firmes en no caer en su juego en la mayoría de los casos se dará cuenta de que la fórmula no le funciona y acabará por dejarla.

Ignorar la pataleta es una manera muy eficaz de manejarla, siempre que ésta no suponga ningún riesgo para el niño o para los demás. No se trata de ignorar al niño que está pasando por un mal rato, se trata de no ignorar un comportamiento inadecuado. Podemos abrazar al niño mientras llora, que sepa que estamos a su lado.

Cuando existe el riesgo de que los niños se hagan daño a ellos mismos o a los demás durante una rabieta, se les debería llevar a un lugar tranquilo y seguro para que se calmen.

Esto también se aplica a las rabietas que ocurren en lugares públicos. Sin prestar atención a al niño, continuaremos con lo que estábamos haciendo pero manteniéndose en un lugar en donde nos vea. No le dejemos sólo ya que podría sentirse abandonado. 

Con niños de mayor edad les podemos enviar a su habitación para que se calmen. En vez de fijar un tiempo determinado, (en niños pequeños normalmente es un minuto por año), les podemos decir que permanezcan en su habitación hasta que se hayan calmado. Esta opción les permite sentir su poder: los niños pueden influir en el resultado de sus propias acciones, recuperando de este modo la sensación de control que pierden durante la rabieta.

 2. No responder con enfado.

Un mal día en el trabajo, el cansancio o el mismo estrés del día a día pueden ponernos de malhumor y es algo natural que una rabieta de nuestro hijo nos cause una enorme frustración y nos sintamos enfadados. Pero responder con enojo a una rabieta es una manera de agravarlas, a parte de fomentarlas y promoverlas. Nuestros hijos nos observan con detenida atención, somos sus figuras de referencia y ellos aprenden por imitación. Responder con enfado sólo ayuda a que ellos tengan la escusa perfecta para responder con enfado en cualquier momento.

Obsérvate por un momento, reflexiona sobre cómo han respondido tus hijos ante ese día tan malo que llevabas, ¿mantenían una actitud tranquila o por el contrario también has notado que aumentaba su nerviosismo y malestar?. Por este motivo es importante no reaccionar con enfado ante sus pataletas.

Te recomiendo que además leas con tus hijos cuentos que le ayuden a identificar lo que le ocurre. “Menuda Rabieta” es un libro muy adecuado para ello. Cuánto más trabajes el autoconocimiento y el autocontrol de tu hijo, ayudándole a identificar cómo se siente y qué tipo de consecuencias tiene su comportamiento más fácil será que aprenda nuevas estrategias y las rabietas vayan desapareciendo.

Artículo actualizado en octubre de 20015, primera redacción marzo del 2012.


Sara Tarrés

Soy Sara Tarrés, licenciada en Psicología por la Universidad de Barcelona, con Máster en dificultades del aprendizaje (ISEP) y Postgrado en Psicopatología infantojuvenil (ISEP).

He trabajado como asesora y orientadora de padres y maestros en diferentes escuelas concertadas de Barcelona y como reeducadora de niños que presentaban diferentes dificultades en su aprendizaje.

Actualmente dirijo Mamá Psicóloga Infantildesde donde oriento a padres en temas de crianza, desarrollo y educación. Esto me permite compaginar mi faceta de madre a tiempo completo sin dejar de lado mi actividad profesional.

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  • http://www.blogger.com/profile/07881683848156777804 aleja

    Hola mi nombre es marby, tengo un niño de 4 años, el es demasiado rebelde, por todo me hace pataleta, cuando lo saca a lugares publicos como el centro comercial, siempre me pide juguetes y si le digo que no de una me arma la pataleta horrible, y por verguenza a que la gente me mire termino comprandole lo que el quiere. le pega mucho a su prima, el es de un genio terrible, llora con mucha rabia y gritos, le pido que se calme y resulta llorando mas duro y gritando. con el, es lo que el diga y ya, por que si no arma una pataleta que de verda desespera a cualquiera, yo ya no se que hacer,cuando hace pataletas el papa le habla y el no hace caso y hace mas pataleta, entonces termina el papa castigandolo, no lo puedo sacar a la calle por que todo lo que ve lo quiere y si le decimos que no, todo termina en pataleta, por favor ayudeme no se que mas hacer con mi hijo, hablo con el y nada, lo castigo y es peor, ayudeme por favor, estoy desesperada, la verdad ya ni me gusta sacarlo a la calle por miedo a una pataleta de el.

  • Anonymous

    Ignorar la rabieta es ignorar al niño¡¡¡, quien necesita de nosostros más que nunca

  • http://www.blogger.com/profile/15754031312521976913 Sara Tarrés Corominas

    Natalia,
    en primer lugar gracias por comentar en el blog tu experiencia.

    Cerca de los dos años los niños dejan de ser los angelitos obedientes que hasta el momento han sido para pasar a otra etapa, otra faceta vital, que aunque terrible para los padres, es totalmente normal.

    Los niños de 2 años, y por ello lo que llamamos los “terribles dos años”, empiezan a reclamar su propia individualidad, sus deseos y su yo naciente que todavía no pueden expresar con palabras hace se frustren con gran facilidad y lo expresen mediante pataletas. Lo mejor en estas situaciones es mantener la calma y no hacerles mucho caso mientras dura el episodio. Una vez calmados hablamos con ellos.

    Las rabietas de este estilo pueden abarcar un largo periodo que va de los 2 a los 4 años o 5 en algunos casos. Afortunadamente, si somos consistentes y coherentes en la aplicación sistemática de las técnicas que aquí se proponen, cada vez irán a menos. Pero no desaparecen de un día para el otro. Debemos ser muy consistentes, es decir cada vez que el niño se enfada de este modo y empieza a gritar y patalear aplicaremos la técnica que hayamos escogido, si es ignorar, lo ignoraremos todos los miembros de la familia. Cuando digo todos, quiero decir todos, abuelos, papá, tíos, cuidadores, canguros, …

    Ten en cuenta que, al principio, cuando observe que no le hacéis caso, él todavía gritará más. Estar preparados para ello. Si crees que va a lastimarse, puedes abrazarle fuertemente mientras grita, pero no deberías mirarle ni hablarle, es una técnica de contención para que no se haga daño y se vaya calmando poco a poco.

    Si consideras que su comportamiento se sale de la normalidad te aconsejo que hables con tu pediatra y le comentes el caso, él es quien conoce al niño desde su nacimiento y podrá asesorarte también.

    Por último, no dudes en volver a comentar cualquier duda que te pueda surgir al respecto.

  • http://www.blogger.com/profile/14595568826711759651 natalia toesca

    hola,mi nombre es natalia,tengo un hijo de un año y siete meses,el generalmente es muy tranquilo,obediente,amoroso,pero hace una semana que su comportamiento ha cambiado mucho,esta muy agresivo,golpea a las personas,a sus tíos,a los compañeritos del jardín infantil que el va,llora mucho,con mucha rabia.a lo primer que asocie este mal comportamiento de el,es que le están saliendo las muelas,y creí que por el dolor que le provocan reacciona italo a ver si tienes una sala mensual conveniente. somos dos bandas, avísame cualquier cosa, un abrazo…,pero el ya esta con un medicamento que es analgésico,y el sigue con sus rabietas llega hasta el punto de tirarse al suelo y tirarse el pelo,he practicado técnicas que aparecen aquí,pero no sirve mucho¿sera normal de la edad?le agradecería mucho si me respondiera,y a la vez me orientara de que tengo que hacer.

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