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Para padres y madres que buscan respuestas.

Placeres de la vida, no los dejes escapar.

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Hace unos días asistí a una reunión de padres en la escuela de mi hijo mayor, allí nos reunimos 5 veces al año para debatir y hablar de temas relacionados con nuestros hijos: crianza, educación, resolución de conflictos … el abanico de temas es amplio y diverso. En esta ocasión, durante la sesión que trataba sobre la admiración en la infancia, descubrí un vídeo que quiero compartir con todos vosotros y reflexionar conjuntamente.
Este es el vídeo : Placeres de la vida, no los dejes escapar. Miradlo con atención 

Primero de todo, quisiera que nos planteáramos juntos estas preguntas, que yo desarrollaré a lo largo de este artículo.

  1. 1. ¿Qué es lo primero que os ha venido a la mente mientras visualizabais el vídeo?
  2. 2. ¿Qué es lo que os despierta en vuestro interior?
  3. 3. ¿Los adultos vamos tan rápido que no permitimos a nuestros hijos disfrutar de las pequeñas cosas como pisar un charco de agua?
  4. 4. ¿Los adultos no tenemos o hemos perdido esa capacidad de admiración, de disfrutar y gozar de las cosas realmente sencillas que la vida nos ofrece?
  5. 5. ¿Ya no tenemos esa paciencia que tan estoicamente demuestra el perro que acompaña al niño protagonista del vídeo?
Yo cuando lo visualicé por primera vez me quedé maravillada por dos motivos fundamentales:
  1. – primero, por lo claro que tenía este niño lo que quería hacer y cómo debía hacerlo: “si mi perrito no me quiere acompañar en esto, no lo obligo, lo dejo porque como me quiere me esperará”
  2. – Y segundo, por la lección de paciencia que nos da el perrito quien espera tranquilamente mientras observa y vigila cómo el niño se divierte y experimenta una y otra vez el placer de pisar un simple charco de agua. Algo que cualquier niño debe hacer a estas edades.
Me vinieron varias ideas a la mente, entre ellas la gran dificultad que tenemos los adultos para vivir de un modo más relajado y tranquilo, sin prisas, sin agobios dejando que nuestros hijos experimenten un día de lluvia, salten sobre un charco (aunque se ensucien), hagan castillos de arena en el parque o admiren sencillamente un pequeño insecto del jardín. ¿Hemos perdido la capacidad para sorprendernos o admirar las pequeñas cosas que nos rodean, las que realmente dan sentido a nuestras vidas, las que nos hacen aprender y crecer? ¿Quizás los adultos vamos tan rápido, siempre con prisas que no nos fijamos en mil y un detalles de nuestro entorno? ¿Qué necesitamos para poder caminar al lado de nuestros hijos y acompañar su crecimiento? TIEMPO y PACIENCIA.

Cuando estamos con nuestros hijos debemos intentar desacelerar, pararnos y tomar aire, no es neceario correr tanto. Podemos tomarnos un poco de ese valioso tiempo para dedicárselo a lo que realmente sí que importa: escuchar a nuestros pequeños y ayudarles a expresar y comunicar todo aquello que les produce una intensa emoción (como por ejemplo ver una tormenta). Lo demás puede esperar, los platos de la cocina no huirán, la ropa por planchar seguirá en el mismo lugar y el súper quizás cierra un poco más tarde, pero ese momento no volverá.

La capacidad de sorprenderse es el motor de la motivación en la infancia. Chesterton (escritor y periodista británico de inicios del siglo XX)

Fuente: Documentación del programa FEAC. 

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1 comentario
  1. […] que salten en los charcos tanto como quieran. Te recomiendo que leas el siguiente artículo: “Placeres de la vida, no los dejes escapar“. Tras su lectura entenderás algo mejor porqué he incluido este punto como algo […]

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