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Para padres y madres que buscan respuestas.

Pesadillas y terrores nocturnos

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Mamaaaaá! Mamaaaaá!

¿Qué padre o madre no se ha levantado a mitad de la noche con los gritos de su hijo? 

Asustado, empapado en sudor y a oscuras, nuestro hijo nos llama a gritos para que le consolemos. 


Ha tenido una pesadilla.

Las pesadillas son normales entre los 3 y 6 años (pueden aparecer antes y seguir hasta más allá de los 7 u 8 años), pero lo más “normal” es que se den en esta franja de edad.

Todos hemos sufrido pesadillas a lo largo de nuestra vida, y como bién sabemos son sueños desagradables, terroríficos que nos llenan de angustia hasta el punto que pueden llegar a despertarnos. Y así ocurre con los niños. Se despiertan tras una pesadilla y nos llaman asustados diciendo que hay un lobo grande!!! Llenos de temor son capaces de explicarnos su sueño. Esta característica es la diferencia entre pesadillas y terrores nocturnos.

Entre el 10 y el 50 % de los niños de tres a cinco años tienen pesadillas.

Los terrores nocturnos o  “pavores nocturnos”, también aparecen en la infancia y pueden darse a cualquier edad. Son más espectaculares, más angustiosos que las pesadillas y alarman mucho más a los padres.


Si nuestro hijo sufre terrores nocturnos observaremos que aunque abra los ojos y parezca despierto, sigue inmerso en la escena del sueño y aterrorizado. 

Dicho de otro modo, el niño, que duerme apaciblemente, se agita bruscamente, se sienta en la cama, grita, parece aterrorizado, desorientado, y no reconoce a las personas que le rodean. Si se despierta, no puede decir lo que le pasa debido a su confusión.

Estos episodios se acompañan de taquicardia, aumento de la frecuencia respiratoria (taquipnea), sudoración profusa y dilatación de las pupilas (midriasis), así como también rubor en las mejillas. Una vez pasada la crisis, el niño se duerme tranquilamente y a la mañana siguiente no recuerda nada de lo que ha sucedido durante la noche.

Los terrores nocturnos en el niño pueden aparecer de forma espontánea o ser provocados por diversos estímulos: ruidos, cambio forzado de postura en la cama, etc. .

Se calcula que entre un 1 y un 5% en niños en edad escolar sufre terrores nocturnos. Es muy típico a los 3-4 años aunque a veces se reproducen a los 5-6 años.


¿Cuándo consultar con el profesional?

En los niños menores de 6 años no es necesario consultar por episodios esporádicos de terrores nocturnos en general.

En mayores de 6 años si los episodios persisten es conveniente hacerlo.


¿Por qué tienen pesadillas?

En esta edad, entre los 3 y los 6 años, es una edad propensa a los miedos, en la que además su “pensamiento mágico” mezcla los mundos de la realidad y la fantasía. Además, en esta etapa, experimentan importantes conflictos emocionales (celos, conflicto entre dependencia – independencia, …) que les generan mucha ansiedad. Esta ansiedad emerge por las noches en forma de representación simbólica: los sueños.

Los contenidos de sus malos sueños suelen ser: monstruos, brujas, lobos, animales feroces, … que amenazan, atacan, devoran … 

¿Qué hacer cuando tienen una pesadilla?

  • Acudir inmediatamente a tranquilizarles y calmarles. 
  • Permanecer a su lado el tiempo que necesiten para volver a un estado más tranquilo. 
  • Dejar que nos expliquen su sueño puede ayudarles a calmarse. Pero, cuidado, hemos de evitar prolongar este momento porqué puede convertirse en un hábito (cada vez que se despierte por las noches nos llamará para hablar).
  • Sólo como solución de urgencia, llevarles a nuestra cama. Ya sabemos, por experiencia, lo mucho que les gusta dormir con nosotros y lo fácil que es que se convierta en un hábito.

¿Cómo prevenir las pesadillas?

  • Puede ayudar a reducir y prevenir la frecuencia de las pesadillas, acompañar un rato al niño en su habitación mientras se relaja antes de conciliar el sueño. 
  • Podemos contarle un cuento, cantarles, hablar sobre cosas agradables que han sucedido a lo largo del día. Yo a mi hijo le digo, por ejemplo, lo siguiente: “Cierra los ojos y piensa en cosas bonitas, en lo bien que nos lo hemos pasado hoy pintando con las ceras“.
  • Nosotros, los padres, debemos abandonar la habitación antes de que el niño se duerma, para evitar que se despierte y se encuentre solo.
  • Los peluches, muñecos, … preferidos son una compañía muy eficaz.
  • Una luz tenue, la puerta entreabierta, también les tranquiliza mucho y les ayuda a dormir.
  • Animar a que dibujen y jueguen. El dibujo y el juego son medios de expresión mediante los cuales los niños elaboran y expresan sus fantasías y conflictos. Con el juego y el dibujo dan salida a una parte de sus emociones que de otro modo podrían dar lugar a malos sueños.
  • Evitar que vean películas y escenas de miedo.
  • Cuando se despiertan tras una pesadilla, también les podemos ayudar a darles un final a las escenas de terror que han vivido en el sueño. Así que una solución a las pesadillas recurrentes es sentarse con nuestro hijo un momento y dar un final creíble, que acabe bien y que él también acepte. Por ejemplo, con Marc (mi hijo) soñaba noche tras noche con el lobo. Un día, llegamos a un final para el lobo malo que le perseguía. Mickye Mousse (uno de sus personajes preferidos) vestido de cazador, llegaba para salvarle del lobo! Lo cogía por las orejas y se lo llevaba lejos, muy, muy lejos. Tras este episodio, las pesadillas fueron menos recurrentes.

Si las pesadillas son muy frecuentes y muy intensas, y además se acompañan de un cambio importante en el comportamiento de nuestro hijo, tendremos que empezar a pensar que está respondiendo a un conflicto más serio, por lo que será conveniente acudir a un profesional.

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6 Comentarios
  1. […] cambios de comportamiento, el mal humor, descontrol de esfínteres, dolores de estómago, cabeza, pesadillas, terrores nocturnos, cambios en el apetito o en el sueño, bajo rendimiento escolar […]

  2. […] Como madre, al igual que cualquier otra, me preocupa ver a mi hijo sintiendo miedo, ver en su rostro el reflejo del temor, observar su negativa a cruzar el pasillo a oscuras para ir al baño solo u oír sus gritos a media noche cuando se despierta tras una pesadilla. […]

  3. […] padres habremos asistido y vivido en más de una ocasión las pesadillas de nuestros pequeños, pesadillas y miedos que empiezan a ser más evidentes a partir de los 2 años, momento en el que el niño es […]

  4. Sara Tarrés Corominas dice

    Los terrores nocturnos no tienen tratamiento, pero podemos contribuir a que no sucedan en primer lugar. Prueba lo siguiente:
    • Reducir el estrés del niño.
    • Establecer y mantener una rutina para antes de acostar al niño, debe acostarse relajado y tranquilo.
    • Asegurarnos de que descansa lo suficiente a lo largo del día y de la semana.
    • No permitir que se acueste tarde, mejor establecer una hora determinada para acostarse y cumplirla a diario.
    Entender los terrores nocturnos puede reducir las preocupaciones de los padres y ayudar a dormir bien por las noches. Pero, si tu hijo tiene terrores nocturnos repetidamente, debes hablar con tu pediatra por si fuera preciso consultar a un especialista en sueño.

    Hablaré de los terrores nocturnos en mayor profundidad. Gracias por tu comentario.

    Saludos

  5. mariana dice

    Y que podemos hacer ante los terrores nocturnos?, ya que no son lo mismo que las pesadillas…y provocan mucha angustia a los padres. Gracias

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