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Niños de 2 a 3 años: estimulando su autonomía e independencia.

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Sin darnos cuenta, nuestro pequeño va creciendo y haciéndose cada vez más autónomo e independiente. Si tu hijo tiene entre 2 y 3 años te habrás ido dando cuenta de todo ello. Aunque ahora es todavía pequeño ya reclama su espacio y quiere hacer muchas cosas él solo, sin ayuda de nadie.

niña dando de comer a su osito

Empezamos a notar este proceso alrededor de los 18 meses, cuando nuestro pequeño comenzaba a querer a hacer un montón de cosas él solo, cuando nos decía “yo solo, tú no” cuando puedo hablar. Ahora, estas ganas imperiosas de valerse por sí mismo todavía son mayores, y hay que respetarles, dejar que prueben y que intenten hacer las cosas por sí mismos. Ayudarles en lo necesario, y enseñarles los pasos que hay que realizar, pero estimulando y fomentando su autonomía.

Sobreprotegerles, hacer por ellos las cosas que ya saben hacer no conduce más que a la inseguridad del niño, que cree que no es suficientemente válido para hacerlo solo y acaba acomodándose  se acostumbra a que nosotros, los padres, le sigamos dando de comer, le vistamos y lavemos.


Es importante que les estimulemos y les dejemos hacer, estimularles les permitirá practicar estas habilidades recién adquiridas.

Nuestros hijos necesitan protección y cuidado, pero también independencia y autonomía, y debemos aprender a dársela, dejar que alguna que otra vez se caigan al suelo, que mojen el baño cuando se lavan las manos, que se ensucien cuando coman, … Debemos aprender a no intervenir en todas las situaciones problemáticas o difíciles que se les plantean a nuestros hijos, ya que de este modo es como se aprende, de otro modo les impedimos su desarrollo madurativo.


Debemos aceptar también que esas ansias de independencia y autonomía generan a la vez algunas de sus rabietas y primeras frustraciones. Pero cuando consiguen hacer algo por si solos se sienten muy satisfechos, se sienten autónomos y perfectamente válidos para hacer aquello que se han propuesto, además les encanta descubrir sus nuevas destrezas.

¡Míralo! Observa a tu hijo que contento se pone cuando por fin puede hacer algo el solito.

En cambio, un niño sobreprotegido es aquel que sus padres se siguen haciendo todo cuando él ya tiene una edad para hacerlo solo, como por ejemplo:

  • le siguen dando de comer,
  • le siguen vistiendo y calzando,
  • le siguen acompañando al baño,
  • ….

Los padres sobreprotectores siguen haciéndolo todo cuando el niño está perfectamente capacitado para hacerlo solo.

Los niños de padres sobreprotectores normalmente :

  • aprenden a ser dependientes de sus padres,
  • son más miedosos,
  • muestran actitudes inmaduras,
  • con poca tolerancia a la frustración,
  • suelen ser tímidos y retraidos,
  • con baja autoestima,
  • y en consecuencia suelen ser niños con pocos amigos. 

Teniendo en cuenta los efectos de la sobreprotección sobre nuestros hijos, recomiendo el artículo “Protección sí, sobreprotección no” para saber más, deberíamos permitir que nuestros pequeños empezaran a realizar pequeñas tareas por sí mismos, ellos ya saben o pueden empezar a realizar por ejemplo:

  • Desvestirse y ponerse algunas prendas básicas.
  • Lavarse las manos.
  • Utilizar correctamente vaso, cuchara y tenedor
  • Expresar sus necesidades: sueño, hambre…
  • Decir que está sucio y pedir cambio de pañal o pedir ir al baño.

No les cortemos las ganas ni la posibilidad de aprendizaje, dejemos que coman solos aunque se ensucien, que prueben a vestirse y a ir al baño. Todo esto les estimula y promueve su futura autonomía.


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