Mi hijo de 6 años se pasa el día protestando.

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¿Escuchas a tu hijo protestar una y otra vez? ¿Se enfada por todo y nada le parece bien? ¿Te lleva la contraria constantemente ? Si es así quizás es momento para sentarse y plantearnos qué le pasa. ¿Es normal que un niño de 6 años se queje de todo, por todo y a todo le vea un pero? ¿Debemos prestar atención a esas quejas o las ignoramos?


Si tenemos en casa un pequeño gruñón, del que hablamos ámpliamente en otro artículo de este mismo blog, es probable que en más de una ocasión nos hayamos sentido abatidos por sus protestas, especialmente cuando hemos preparado algo con ilusión y nuestro hijo no ha hecho otra cosa que protestar. 

 

¿Qué es lo que le sucede a este niño o niña que no es capaz de apreciar los esfuerzos que hacemos? ¿Qué ocurre para que proteste continuamente? ¿Ha aprendido que protestando le prestamos mayor atención? ¿Hemos entrado en un bucle de negatividad del que no somos capaces de salir? 

 

Las respuestas a éstas y otras cuestiones son las que nos pueden dar las claves a la negatividad que nos expresa nuestro hijo. Tal y como hablamos en el artículo que referenciaba anteriormente, existen algunos motivos que han podido desencadenar las protestas constantes y sistemáticas de nuestro hijo, como pueden ser los siguientes.

5 Motivos desencadenantes de protestas

  • 1.- Vivir bajo un exceso de normas y límites.
  • 2.- Haber aprendido del entorno familiar, ¿somos unos padres que nos quejamos de todo cuánto hacen nuestros hijos?.
  • 3.- Estar pasando por una fase normal del desarrollo infantil, como puede ser la pequeña adolescencia que va de los 2-4 o 5 años.
  • 4.- Ser una respuesta a los celos que siente hacia su hermano o hermana.
  • 5.- O ser, tan simple como a la vez importante, un modo de llamarnos la atención. ¿Es posible que crea que cuando se queja le prestamos más atención? ¿Es así?

En cada caso tendremos que adoptar soluciones diferentes, pero todas ellas con un común objetivo: que nuestro hijo encuentre el equilibro necesario para gozar de la vida y de las actividades que le proponemos.

Quizás tendremos que reducir las normas, ser más flexibles y menos directivos, permitir que sean ellos quienes propongan ciertas actividades y escoger la cantidad de veces que les decimos no. Quizás con tenerles más en cuenta a lo largo del día y no solo cuando se quejan producirá un cambio en su actitud casi inmediato.

Lo que seguro que no debemos hacer es ignorar sus quejas aunque en ese instante no respondamos a ellas. Las quejas se deben a algo que debemos descubrir: exceso de límites, un niño con baja tolerancia a la frustración, celos, tristeza, ansiedad, miedo, … Conocer y descubrir qué es lo que genera ese malestar nos permitirá trabajar el camino para el cambio de actitud en nuestros hijos.

 



Foto cortesía wwww.freedigitalphotos.net






Sara Tarrés

Soy Sara Tarrés, licenciada en Psicología por la Universidad de Barcelona, con Máster en dificultades del aprendizaje (ISEP) y Postgrado en Psicopatología infantojuvenil (ISEP).

He trabajado como asesora y orientadora de padres y maestros en diferentes escuelas concertadas de Barcelona y como reeducadora de niños que presentaban diferentes dificultades en su aprendizaje.

Actualmente dirijo Mamá Psicóloga Infantildesde donde oriento a padres en temas de crianza, desarrollo y educación. Esto me permite compaginar mi faceta de madre a tiempo completo sin dejar de lado mi actividad profesional.

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