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“Mamá ayúdame, sin ti estoy perdido”

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Recientemente mi hijo mayor me dejó desarmada al pronunciar la frase que da título el post de hoy “Mamá ayúdame, sin ti estoy perdido”. La decía en un contexto determinado: debía estudiar para un examen. Cursa tercero de primaria y todavía no sabe cómo debe estudiar. Ayudar a nuestros hijos a tener éxito en la escuela forma parte de nuestras funciones parentales aunque ello no significa que debamos ser nosotros quienes realicemos sus deberes. No nos confundamos.

Frases del estilo “Mamá ayúdame, sin ti estoy perdido” nos ofrece una idea de cuánto nos necesitan nuestros hijos para hacer frente a los retos de su día a día, sea en la escuela o en otro ambiente donde los encuentre.

Ayudar es dotar de herramientas para que hagan frente a sus dificultades.

A veces las prisas y el ritmo frenético que los adultos llevamos nos impide estar atentos a las señales de humo que nos envían constantemente nuestros hijos. Señales pidiendo ayuda, una ayuda que debemos prestar a pesar de que se vayan haciendo mayores. No se trata tampoco de impedir su autonomía, todo lo contrario, se trata de proporcionarles las herramientas para que ellos puedan aprender a gestionar las dificultades que se van a ir encontrando cada día en este mundo cambiante. En este caso era enseñarle a estudiar.

Ayudar es estar a su lado

Nuestros hijos crecen rápido y sin apenas haber tenido tiempo de saborear su más tierna infancias le encontramos, de repente, inmersos en la compleja tarea de prepararse para hacer frente a los exámenes y evaluaciones continuas. Con poco más de 8 años mi hijo mayor me pide ayuda para que le enseñe a estudiar, sabe que con el esfuerzo del día a día aprueba pero que con eso no es suficiente.  Es cierto que es todavía un niño y, como tal, quiere por encima de todo jugar. Ponerse a estudiar le resulta pesado y lo evitaría si pudiera. Como cualquier otro niño de su edad.

Sin embargo busca mi apoyo para que le ayude a estudiar, para que le marque una pauta no solo para memorizar los conceptos si no para entender lo que hace y por qué lo hace. No es fácil pero debemos estar ahí como padres. Estar ahí siempre para brindarles apoyo, para que adquieran seguridad, para que aprendan un método de estudio y que poco a poco lo hagan suyo. Es de este modo como aprenderán estudiar solos.

Ayudar es acompañarles

“Mamá ayúdame, sin ti estoy perdido” fue una frase que me llenó de ternura, una ternura que no quería dejar de compartir con vosotros para animaros a seguir al lado de vuestros niños. Ellos nos necesitan mucho todavía, justo el mundo se abre ante sus ojos y en más de una ocasión se sentirán perdidos sin vosotros. Seguid ahí, a su lado, dándoles la mano, acompañándoles en este hermoso viaje de hacerse mayores.

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