En este artículo veremos como muchos de los miedos infantiles, los que sienten nuestros hijos, son totalmente normales cómo van variando a lo largo de su desarrollo.
"¡Mamá ... lobos!" grita mi hijo Marc (de 3 años y medio) mientras viene corriendo a cogerme fuertemente. Su cara refleja terror de verdad, no está jugando, ni lo hace para llamarme la atención.

Lleva una temporada así, con miedo a la oscuridad, a ir al baño porqué debe cruzar todo el pasillo oscuro, a quedarse sólo, ...
Y es que es normal que los niños tengan miedo. Este tipo miedo, en sí mismo es normal, es una respuesta de nuestro organismo, indispensable para nuestra supervivencia ya que nos empuja a evitar todo aquello que nos pueda parecer peligroso.
¿A qué tienen miedo los niños?
A lo largo de su desarrollo, los niños experimentan miedos muy variados, pasajeros y de poca intensidad, propios de la edad e irán desapareciendo paulativamente.Sólo un pequeño porcentaje de los miedos infantiles pueden continuar hasta la edad adulta, convirtiéndose en un problema, son las fobias.
Pero hoy me centraré sólo en los miedos infantiles más comunes y frecuentes.
Miedos comunes y frecuentes durante la infancia y adolescencia.
Niños de 0-2 años- ruidos fuertes,
- extraños,
- separación de los padres (o cuidador habitual),
- animales,
- oscuridad.
De los 3-5 años
En esta etapa empieza a disminuir el miedo a los extraños. Continúan todos los anteriores y aumenta el miedo a:
- el daño físico
- personas disfrazadas.
De los 6-8 años.
Empieza a disminuir el miedo a los ruidos fuertes y a las personas disfrazadas.
Siguen manteniéndose los demás y aumentan los miedos a:
- los seres imaginarios (brujas, fantasmas, extraterrestres, ...)
- tormentas,
- soledad,
- escuela.
En esta etapa disminuye el miedo a la separación, oscuridad, seres imaginarios, soledad.
Se mantiene aún el miedo a los animales, daño físico, tormentas y aumenta el miedo a:
- la escuela (exámenes, malas notas),
- a su aspecto físico,
- a las relaciones sociales,
- a la muerte.
De los 12-18 años.
Disminuye el miedo a las tormentas.
Siguen manteniéndose los miedos a los animales y al daño físico.
Y aumenta el miedo:
- la escuela (exámenes, malas notas),
- a su aspecto físico,
- a las relaciones sociales,
- a la muerte.
Como vemos, los temores disminuyen con la edad, aunque en la preadolescencia (9-11 años) hay un ligero rebrote. Los miedos también van cambiando, con el paso de los años la naturaleza de los miedos infantiles evoluciona de miedos físicos a miedos sociales.
¿Por qué tienen miedo?
Entre los principales motivos se encuentran el contexto personal, social y familiar. Dicho de otra forma, los adultos somos los principales causantes del miedo infantil. Veamos:- Hay padres que utilizan el miedo para conseguir que el niño obedezca, y empiezan a nombrar al "hombre del saco", al "lobo", ...
- En otras ocasiones es el maestro quien utiliza estas tácticas.
- El hijo de padres miedosos ... tiene muchas probabilidades de ser miedoso.
- Los temores de unos padres excesivamente angustiados se transmiten fácilmente. Por ejemplo, el miedo a los truenos, ningún niño sentirá miedo a los truenos si previamente no ha observado cómo nos asustan ( a nosotros mismos o a algún adulto de referencia). Y así ocurre con todo lo demás.
¿Cómo podemos prevenir y tratar este tipo de miedos?
- Ofreciendo a nuestros hijos seguridad.
- No debemos asustarlo como estrategia coercitiva, es decir, para que nos obedezca. Esta es una de las primeras precauciones que debemos tomar, evitar recurrir a personajes fantásticos y terroríficos para lograr la obediencia de los niños. Ellos tienen una fantasía enorme que les hace confundir la ficción con la realidad. El "lobo", la "bruja", los "monstruos", entran en la mente de nuestros hijos fuerte y rápidamente, aún sin que nosotros lo pretendamos. Este tipo de estrategia es nociva y para nada recomendable.
- Es fundamental preguntarse por las causas de sus miedos, normalmente se trata de que el niño se siente inseguro, por tanto nuestra labor esencial como padres es proporcionarles seguridad. Seguridad ante un perro que se acerca por la calle, seguridad ante los truenos, seguridad en la oscuridad de un pasillo ... es decir, que nos observe manteniendo la calma ante ese tipo de suceso que le atemoriza.
- Decirle al niño que sus miedos son tonterías no el ayudará, hemos de intentar comprenderles pero sin subreprotejerlos. Escuchémosles, dejemos que nos expliquen a qué tienen miedo y ... intentemos darles una explicación que puedan entender.
- No ridiculizar llamándole miedica, miedoso o adjetivos similares.

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