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10 principios sobre parentalidad positiva y buen trato

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Save the Children en su documento “10 principios sobre parentalidad positiva y buen trato” nos recuerda que todos los niños y niñas del mundo tienen derecho a ser cuidados, no solo físicamente si no también afectivamente.  Todos los niños necesitan sentirse queridos,  protegidos y seguros para su correcto desarrollo. Para ello, los padres debemos hacer un esfuerzo para conocerles y entenderles, es decir, saber cómo sienten, piensan y actúan en cada etapa evolutiva. Objetivos y principos que desde este blog queremos lograr, dando a conocer a todos cuántos me léeis todo aquello relacionado con la psicología infantil y pautas de crianza.

 
foto cortesía de www.freedigitalphotos.net
 
En esta ocasión me hago eco de estos 10 principios, escritos por la ONG Save the Children, y sobre los cuales hago mi pequeña aportación y reflexión. 

1- Nuestros hijos y todos lo niños y niñas tienen derecho al cuidado y guía adecuados.

Los niños necesitan cuidados físicos, afectivos, pautas y normas que les hagan sentir queridos, protegidos y seguros. (Art. 5 de la Convención de sobre los derechos del niño de las Naciones Unidas).

 

2- La parentalidad positiva se basa en : conocer, proteger y dialogar con nuestros hijos, tengan la edad que tengan.

Ser padres no es una tarea fácil, nadie nos dijo lo contrario, y serlo bajo los principios de la parentalidad positiva es un trabajo que exige grandes dosis de paciencia y esfuerzo diario.
La parentalidad positiva se basa en tres pilares fundamentales:

  1. Conocer y entender a nuestros hijos: cómo son, cómo sienten, piensan y reaccionan según su etapa de desarrollo. Algo que desde este blog intento dar a conocer aportando mi granito de arena.
  2. Ofrecer seguridad y estabilidad: nuestgro hijos han de confiar en nosotros, sentirse protegidos y guiados. Sin sentir miedo, temor o vergüenza.
  3. Optar por la resolución de los problemas de forma positiva: ello comporta evitar recurrir a los castigos físicos, gritos, amenazas o insultos.

3- El vínculo afectivo o el apego es determinante para que nuestros hijos se sientan seguros y protegidos.

El apego o los lazos afectivos que creamos con nuestros hijos desde el mismo momento de su nacimiento definen la relación que establecemos con ellos, teniendo un peso importantísimo en su desarrollo, su personalidad y su autoestima.
Sobre este tema podéis leer más en el artículo “¿Cómo crear un vínculo seguro con nuestros hijos?” publicado en este mismo blog.

4- Demostrar abiertamente y sin avergonzarse el afecto que sentimos por nuestros hijos para que se sientan queridos.

Demostrar a nuestros hijos nuestro cariño es algo que debería resultarnos natural, abrazarles, besarles y decirles te quiero no debería ser algo extraño si no algo que formara parte de nuestro día a día. Los niños pequeños no dan por hecho que les queremos, necesitan sentirlo, verlo, oírlo para sentirse amados, queridos, seguros, tranquilos.

Besos, abrazos, elogios, halagos, sonrisas, darnos la mano para pasear, sentarnos juntos en el sofá acurrucados, chocar las manos, … son demostraciones expresas de cariño y amor que aporta a nuestros pequeños la segurirdad de sentirse queridos e importantes para nosotros. Es precisamente con estas muestras naturales de amor y cariño como les demostramos que les queremos y nos sentimos orgullosos de ellos, pero también mediante las palabras y la escucha activa, mostrando interés por sus cosas, cómo se sienten y piensan, dedicándoles tiempo de calidad para estar junto a ellos.

 

foto cortesía de www.freedigitalphotos.net

5. Las normas y los límites son necesarias para el desarrollo de nuestros hijos, aportándoles seguridad.

En mi artículo “Disciplina: normas y límites, algunas reflexiones” hablo sobre la importancia de las normas y los límites para el desarrollo infantil. Save the Children, en este documento avala la idea ya que, destaca la importancia de las mismas para el desarrollo emocional, cognitivo, social y afectivo de todos los niños.

  • Las normas y límites son tan necesarias para el desarrollo emocional, cognitivo y social como el afecto. 
  • El niño y la niña necesita un entorno predecible y saber qué esperan de él o ella sus padres, les aporta seguridad.
  • Las normas deben ser claras, sencillas y estables, y servir para facilitar la convivencia familiar y la vida en sociedad. 
  • Es necesario que se acompañen de una explicación coherente, que el niño o la niña pueda comprender : no vale el “porque lo digo yo”.

6. Debemos dejar que nuestros hijos participen en el proceso de la toma de decisiones para desarrollar su sentido de la responsabilidad.

Si se implica a los niños y las niñas en el establecimiento de las normas es más fácil que las comprendan y acepten.Todos los miembros de la familia estaremos más motivados a la hora de cumplir las normas si éstas han sido habladas y consensuadas. Se pueden conseguir así decisiones más creativas y que sean percibidas como justas. De este modo, nuestros hijos desarrollan una buena autoestima, confianza en sí mismos y sentido de la responsabilidad. 


7. Sanciones al mal comportamiento, cuidado con el tipo de castigo que aplicamos.

Cuando los niños y las niñas incumplen una norma o tienen una rabieta, no es porque sean malos o quieran amargarnos la vida, tal y como explico en mi pequeño manual sobre las rabietas, y en los artículos publicados en este mismo blog o en el de www.miximoms.com

Al igual que nos pasa muchas veces a los adultos, a los niños y las niñas les cuesta controlar sus emociones y tolerar la frustración. Es importante que entendamos bien este concepto, porque de otro modo podemos caer en el error de creer que lo están haciendo a propósito para irritarnos.

Cuando no se respeten las normas y el niño o la niña se exceda en su reacción ante prohibiciones u órdenes (rompan cosas, peguen a otros niños,se tiren al suelo y pataleen), debemos aplicar sanciones que sirvan para que repare el daño causado o para que entienda que lo que ha hecho no está bien y no debe volver a hacerlo. Las sanciones deben ser proporcionadas y claras, y aplicarse rápidamente y de manera firme, pero tranquila y respetuosa. Las sanciones tienen que mantenerse, por eso deben ser proporcionadas, ser realistas y no durar demasiado tiempo.

8. El cachete, el insulto, las amenazas y los gritos no son eficaces ni adecuados para la educación de nuestros hijos.

Los gritos y los bofetones no sirven para corregir la mala conducta que en un momento dado pueden haber tenidos nuestros hijos. Los gritos, los cachetes, insultos o amenazas no enseñan a portarse bien. ¿Por qué? Porque el niño o la niña aprende que amor y violencia pueden ir de la mano, que cuando alguien me molesta y soy más fuerte puedo ejercer mi poder sobre otro para imponer mi voluntad. Aprende que la inmediatez de la fuerza es más útil a la opción del diálogo y al establecimiento de normas y límites. 

Cuando se pega a un niño o una niña o se le insulta por algo que ha hecho mal se siente profundamente mal, indefenso y rechazado por sus padres, estas emociones no le permiten recapacitar sobre el motivo por el que se le castiga. 

La corrección sin violencia, acompañada de una explicación clara, con ejemplos, alternativas y compromisos ayuda al niño o la niña a interiorizar las
normas y a respetarlas de manera responsable.


Cuando nuestro hijo nos lleve al límite de nuestra paciencia podemos autoaplicarnos un time-out, es decir, salir del lugar donde estamos y respirar profundamente. Este tipo de acción nos permitirá darnos un tiempo antes de reaccionar violentamente. Una vez calmados los ánimos podremos iniciar el diálogo sobre lo ocurrido, nunca debemos hacerlo cuando alguno de nosotros (niño o padre) estemos todavía demasiado enfadados.


9. Los conflictos podemos resolverlos sin violencia.

Los conflictos dentro de las relaciones afectivas pueden estrechar los lazos de esta unión si se resuelven de manera pacífica. Solucionar problemas sin violencia o agresividad, física o verbal, exige un ejercicio de autocrítica, de explorar nuestras motivaciones y de respeto al otro. Requiere desplegar herramientas de comunicación y negociación, como:

  • La escucha activa.Tratar de entender lo que el otro quiere decirnos (aunque no compartamos su punto de vista).
  • Ponerse en el lugar del otro: ¿qué siente? Es importante mostrar empatía.
  • No emplear actitudes agresivas como insultos, reproches, chantajes o amenazas. Extreman las posturas de las personas enfrentadas y crean un clima muy desfavorable.
  • Negociar salidas al problema, cediendo en algunas cosas y asumiendo compromisos.



10. Para que nuestros hijos estén bien, nosotros, los padres debemos estar bien.¡Cuidémonos!

Madres y padres debemos enfretarnos diariamente a muchas situaciones y reaccionar de manera inmediata, sin pararse a pensar. Algunas situaciones pueden ser fuentes de preocupación, como la educación o la salud de los hijos y las hijas.

Es natural sentirse a veces desbordado, triste o frustrado, pero es necesario evitar que este estado se generalice o se alargue en el tiempo.

Asumir una maternidad o paternidad responsable y positiva implica también cuidarse a uno mismo, buscar momentos de relax y disfrute personal que proporcionen descanso y fuerza para poder “tirar del carro” de la familia. Así que ya sabes, ¡cuídate y quiérete tú también! 


Te recomiendo la lectura “Papás y mamás agotados, cuando ya no podemos más” en el que hablo sobre el estrés que puede causar la crianza de los niños y de la importancia de cuidarnos para que nuestros hijos reciban lo mejor de nosotros.
Fuente: “10 principios sobre parentalidad positiva y buen trato”. Save the Children.

 

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