S.O.S Mi hijo muerde.

origin_6611523067
Este artículo va dirigido a dar respuesta a algunas preguntas, que me han llegado a través de diferentes redes sociales, sobre la conducta de morder y pegar que algunos niños pequeños han empezado a desarrollar. Mamás y papás preocupados por el comportamiento de sus hijos no me han hecho llegar frases como las siguientes:

niño mordiendo una mesa

¡Socorro! Mi hijo muerde a sus compañeros en la escuela infantil. Ayuda, ya no se qué hacer.

 Últimamente mi hijo me golpea y además a empezado a morder. No se cómo actuar, he probado muchas cosas, como poner cara de enfadada, reñirle, dejarle solo, apartarme, … pero no hay manera, sigue y sigue

Es comprensible que papás y mamás de niños que han empezado a demostrar este tipo de conductas se muestren preocupados e incluso angustiados. A ningún padre nos gusta que nos llamen la atención porque nuestro hijo ha mordido a un compañero en clase o en el parque mientras jugaba con otro niño.

En otro artículo publicado en este mismo blog, Mi bebé muerde y pega“, escribí sobre este tipo de conductas. En él ya comentaba que esta es una situación frecuente y típica en muchos hogares con niños pequeños. Es normal que algunos bebés muerdan y que empiecen a hacerlo coincidiendo con la salida de los dientes.Cuando llegan al año, momento en el que exploran y experimentan más activamente el mundo que les rodea, los manotazos y los mordiscos continúan.

A pesar de que morder no es algo fuera de lo corriente, es más, es mucho más frecuente de lo a los padres nos gustaría ( se calcula que 1 de cada 10 niño muerde a sus compañeros, amigos o familiares) los padres y educadores debemos hacer un esfuerzo para atajar este comportamiento dañino desde el principio. 

El hábito de morder suele desaparecer con el tiempo, pero sí es cierto que en algunos casos es muy persistente. Puede que dure hasta los 3-4 años. Si es así, y nuestro hijo va a empezar a ir a la escuela infantil, es conveniente que hablemos con su educadora o tutora para que estén al corriente.

Como siempre, entender por qué nuestro hijo está teniendo este comportamiento nos ayudará a encontrar el modo de ayudarle a eliminar este tipo de conducta agresiva.

¿Por qué muerden los niños? ¿Qué les impulsa a morder a sus compañeros?

Los niños pueden empezar a morder por diferentes razones o motivos, si identificamos cuál es el de nuestro pequeño nos servirá para ayudarle a encontrar otro modo de expresarse.

Ya en el anterior artículo comentaba que sobre los 12-18 meses los niños están inmersos en su proceso de aprendizaje, y prueban con todo, mordiscos y manotazos incluidos. Estas conductas agresivas forman parte de su aprendizaje y desarrollo. Cuando nos muerden o manotean la cara podemos observar cómo nos miran y esperan una respuesta por nuestra parte. Aquí es dónde debemos pensar cómo vamos a reaccionar, porque de nuestra respuesta depende que estas conductas se instauren o vayan disminuyendo.

Vamos a ver los diferentes tipos de “niños mordedores”.
El mordedor ocasional o experimental. Este es uno de los casos más frecuentes, el bebé que muerde  de modo experimental el pecho de su mamá o el hombro de quien lo carga para saber qué pasa cuando él hace eso. Cuando esto ocurre, los adultos debemos mostrar  señales claras e inmediatas para comunicarle al niño que no se muerde a las personas. “No”, dicho firmemente es una respuesta apropiada. Este tipo de mordedor también puede estar motivado por el dolor de la dentición tal y como expliqué en mi primer artículo. Si es así debemos ofrecerles objetos apropiados para morder y calmarse.
El mordedor frustrado. A esta edad entre los 12-24/36 meses, algunos niños no tienen la suficiente capacidad para manejar su enojo o buscar la atención del adulto. Mi hijo menor, por ejemplo, un día en el que yo tenía una mañana muy ocupa y no podía prestarle toda la atención que él deseaba me mordió en un nalga cansado de oírme decir “un momento, cariño”. La frustración que le generó la situación acabó por despertar su agresividad y el modo de expresarla fue mordiéndome.  Cuando ocurre este tipo de reacción, y aunque probablemente nuestro hijo no tenga la a intención de causar daño, los adultos debemos reaccionar con desaprobación. Debemos explicarles que cuando nos muerden nos hacen daño y que eso nunca se debe hacer, que no está bien.

El mordedor asustado. En otras ocasiones los mordiscos de los niños se producen en situaciones que ellos perciben como amenazantes,. Son una reacción de autodefensa ante el potencial peligro que sienten El peligro puede ser muy diverso, real o imaginario. Los niños pueden sentirse amenazados por situaciones muy variadas, cualquier cambio en sus vidas es una potencial amenaza, como por ejemplo la separación reciente de los padres, la muerte de uno de los abuelos, o cuando la madre comienza a trabajar. Debemos ser muy comprensivos en estos casos, ya que lo que necesitan estos niños es cariño y atención adicional. Recordemos que estas situaciones son muy estresantes para ellos ya que no tienen la capacidad para comprender todo lo que está cambiando en su entorno.
 
.

El mordedor por poder. Algunos niños observan la respuesta que obtienen al morder y esta conducta  se refuerza fuertemente. Es decir, se trata de niños que muerden para obtener un beneficio. Si este es el caso de nuestro hijo debemos enseñarle formas alternativas de pedir las cosas, así como reforzar las conductas positivas que le ayudan a socializar correctamente. Prestemos más atención durante los momentos que esté tranquilo, elogiarle mucho cuando pida correctamente las cosas y las comparta. Poco a poco irá aprendiendo nuevas formas de relacionarse. 

¿Qué hacer cuando nuestro hijo muerde?

  • Nunca hay que devolverle el mordisco ya que estaríamos transmitiendo una idea errónea a nuestro hijo: la violencia es una forma adecuada de manejar las emociones.
  • Nunca recompensar la conducta de morder con una sonrisa ni nada parecido.
  • Padres y educadores (cuando los niños vayan a la guardería) debemos trabajar conjuntamente para atajar estas conductas nocivas.
  • Enseñemos a nuestros hijo formas diferentes y apropiadas de expresar su enojo.
  • No le llamemos malo ni frases parecidas, esto a la larga mina su autoestima. No hay niños malos solo conductas inadecuadas que debemos reconducir.
  • Si nos preocupa en exceso este hábito conviene que hablemos con nuestro pediatra quien nos aconsejará sobre cómo actuar.
photo credit: chanlone via photopin cc

Read More...

Queremos hijos felices. Lo que nunca nos enseñaron (de 0 a 6 años)

La psicóloga infantil Silvia Álava, en su libro “QUEREMOS HIJOS FELICES. Lo que nunca nos enseñaron”, nos da las pautas para educar a nuestros hijos sin desgaste  emocional y conseguir que la familia sea feliz.

 

 Portada Queremos hijos felices

 

  • Nos preparamos para afrontar con éxito nuestra vida profesional pero apenas hay formación para SER PADRES

 

  • Recoge consejos claros y concretos además de herramientas y técnicas para ayudar a los padres a enfocar y resolver el día a día con sus hijos

 

  • Hace especial hincapié en que los padres, además de preocuparse de formar a sus hijos, se ocupen de transmitirles valores que la sociedad está perdiendo, como la honestidad, la tolerancia, el perdón, la compasión, el esfuerzo, entre otros, Valores esenciales que se inculcan en la familia.

 

  • María Jesús Álava Reyes, en su prólogo, considera que el libro cubre la necesidad de formar e informar a los padres; es un manual de instrucciones para no “tirar la toalla” en la educación de los hijos

 

  • Los derechos de autor se donarán íntegramente a la Asociación Nuevo Futuro

 

¿Cómo ser padres trabajadores sin sentirse culpable? ¿En casa o en guardería? ¿Dónde están los límites?, ¿Cómo poner normas?, ¿Qué hacemos cuando no obedecen? y ¿Cuándo se pelean?…

 

Estas son algunas de las muchas preguntas a las que la psicóloga infantil Silvia Álava da respuesta en su libro “QUEREMOS HIJOS FELICES. Lo que nunca nos enseñaron (de 0 a 6 años)”.

 

Los niños “no vienen con un manual de instrucciones” y esta obra ofrece las claves para educar a los hijos sin gritos, llantos y sin el desgaste emocional tantas veces sufrido por padres y niños. El objetivo es mejorar la calidad de vida diaria de las familias para, así, ser más felices.

 

En sus páginas se recoge, en orden cronológico, las situaciones a las que se enfrentan los padres desde el nacimiento del bebé hasta los seis años, haciendo especial hincapié en la necesidad de educar a los pequeños en unos valores tan importantes como la humildad, el compromiso, la gratitud, la honestidad, o el esfuerzo, entre otros. Valores esenciales que se educan en familia.

 

 

Cómo los padres deben formar un buen equipo, establecer los límites o reforzar comportamientos deseados.

 

Silvia Álava ofrece las pautas para afrontar esta nueva etapa de la vida como padres y cómo evitar errores tan extendidos como actuar de “poli bueno y poli malo”, consiguiendo así  educar en la misma línea y, con un objetivo común. Tal y como afirma la psicóloga, la educación no se delega y ambos padres son responsables de la educación del niño. No se aceptarán excusas tales como “eso te tocaba a ti”.

 

Cuando los niños no tienen normas y límites están muy perdidos, no saben qué es lo que tienen que hacer, qué es lo que se espera de ellos, y tampoco saben qué camino deben elegir.

Además, insiste en que la principal fuente de aprendizaje de los niños es el modelado -copian a sus adultos de referencia, que principalmente son sus padres-, por lo que hay que ser congruente en la educación. Uno de los errores más comunes que se cometen con los niños es pedirles que hagan cosas que los adultos no hacen.

 

Si los dos trabajan, ¿quién se queda cuidando al niño?

Otro de los temas de gran actualidad tratados en el libro es el del momento en el que los padres vuelven al trabajo después de la baja de maternidad y hay que elegir la mejor opción para todos. Álava expone las claves de esta elección, teniendo en cuenta que la obligación de educar y atender al niño es una cuestión de los padres. Los abuelos podrán ayudar, pero no se les puede delegar la educación de los hijos.

 

En el libro también se trabaja uno de los grandes errores de la educación actual: la sobreprotección. Los niños cuyos padres tienen un modelo de educación que se basa en la sobreprotección desarrollan menos competencias emocionales, son más inseguros, tienen menos habilidades, es más probable que sean víctimas de acoso y a la larga son más infelices.

Read More...

He notado un cambio en la conducta de mi hijo. Estoy preocupada.

Los hijos nos hacen vivir en una montaña rusa emocional. Nos reímos con ellos, lloramos por ellos y los sentimientos que despiertan en nosotros no son comparables con los que tenemos por otras personas. Por eso, cualquier cosa que vemos que les preocupa, inquieta o desequilibra nos preocupa, inquieta y desequilibra a nosotros también. Si notamos un cambio en la conducta de nuestro hijo, que normalmente referiremos a peor, nos preocupará y nos quitará horas de sueño.

cambio conducta hijo

Si has notado un cambio en la conducta de tu hijo y estás preocupada, debes saber que los niños pasan por diferentes fases de equilibrio y desequilibrio. Momentos como la crisis de los 2 años o el paso de infantil a primara  , sobre los 6, o en la preadolescencia y adolescencia. Cambios que corresponden a momentos evolutivos totalmente normales.

Sin embargo, hay que prestar atención especial si de repente nuestro hijo tiene un cambio de conducta, especialmente si ha pasado por alguna situación como:

  • inicio guardería o escuela,
  • cambio de domicilio o colegio,
  • separación o divorcio de los padres,
  • enfermedad o muerte de un familiar cercano,
  • nacimiento de un hermano,
  • o cualquier hecho vital que cause estrés en los pequeños.

¿Qué tipo de cambios observamos?

Los cambios en la conducta son los más evidentes, porque vemos como, por ejemplo nuestro hijo ha pasado de ser un niño tranquilo a un niño inquieto, nervioso, impulsivo, con mal comportamiento. Un niño que no obedece y parece que no atiende a normas o límites por más que lo intentemos.

A veces estos comportamientos forman parte del proceso normal de crecimiento y de formación de la personalidad, por tanto es bueno que los niños desobedezcan de vez en cuando y nos pongan en duda lo que les decimos, esto significa que van formando un criterio propio sobre cómo deberían ser las cosas (aunque estén equivocados).

En síntesis, los cambios de conducta más importantes que podemos observar en los niños cuando les ocurre algo y que nos debe poner en alerta son entre otros los siguientes:

  • si tiene frecuentes e intensas rabietas más allá de los 5 años,
  • presenta desobediencia sistemática,
  • mantiene conductas agresivas,
  • presenta conductas impulsivas e hiperactivas, está más movido e inquieto de lo normal
  • se muestra apático o desinteresado,
  • llora por todo,
  • se enfada por todo,

Cuando esto ocurra no dudes en consultar con tu pediatra y pedir cita con el tutor del colegio para saber si hay algo que se nos escapa. Nuestros hijos, mediante este tipo de comportamientos nos están pidiendo ayuda, algo les ocurre y debemos cuanto menos intentar minimizar el dolor emocional que sienten sea cual sea la causa.

Read More...

Lotocolor de Lilliputiens, un juego para aprender más que los colores.

2014-10-15-2B16.10.27

¡Cómo me ha gustado este juego! Gracias a Stoksdidactic,  tienda de juguetes educativos, con el que mantengo un acuerdo de colaboración desde hace algún tiempo, me ha permitido conocer este juego tan bonito. Se trata de Lotocolor de Lilliputiens. Un juego educativo para niños y niñas a partir de los 3 años.



Lotocolor

El juego consiste en un tablero dividido en 6 partes. Cada una de un color diferente y en cada una de ellas 3 formas geométricas básicas (cuadrado, triángulo y círculo). Además contiene 18 piezas correspondientes a un animal, cuya cabeza debe encajar con las formas del tablero.

Los materiales con los que está realizado son de muy buena calidad, con unos colores muy vistosos que contribuyen a atraer la atención del niño en todo momento. Los niños de 3 años suelen estar poco tiempo realizando una misma actividad, necesitan estar muy motivados para seguir con algo durante más de 10 minutos seguidos. Este juego tiene los ingredientes necesarios si sabemos sacarle todo el potencial que tiene.




¿En qué consiste el juego?

El juego de Lotocolor consiste en coger un personaje y averiguar dónde va. El niño o la niña debe colocar la pieza en el lugar que le corresponde, buscando el color y la forma geométrica. Una vez lo consigue aparece la cara del animal que había escogido.


¿Qué capacidades estimula el juego?

Lotocolor de Lilliputiens permite trabajar diferentes capacidades y habilidades entre ellas destacaría las siguientes. Jugando con el Lotocolor de Lilliputiens favorecemos:


  • -  el desarrollo del lenguaje oral, para ello pediremos que el niño explique qué es lo que tiene en las manos, de qué color es, dónde vive, que sonido hace, …;

  • - el aumento el vocabulario tanto de colores, formas y animales;

  • - el desarrollo de la psicomotricidad fina, al encajar las piezas;

  • - estimulamos y potenciamos su capacidad de percepción,   atención, concentración y memoria,  procesos cognitivos básicos.
  • - impulsamos y desarrollamos los primeros aprendizajes de conceptos matemáticos con las formas geométricas, los números (al contar cuántos animales hay) y las primeras clasificaciones por colores. 
  • - …


Sobre Stoksdidactic

Stoksdidactic es una empresa familiar creada en el año 1988. Una tienda dedicada a la venta de material didáctico y educativo donde podremos encontrar una gran variedad y calidad de productos de las mejores marcas del mercado, como Miniland, Djeco, Diset, … entre otras. Su filosofía, con la que coincido plenamente, es tener el juego como herramienta para el desarrollo y crecimiento de nuestros hijos, por eso toda su gama de productos se enfoca a estimular el desarrollo mental de los más pequeños mediante actividades creativas y lúdicas.







Read More...

¿Por qué debo llevar a mi hijo al psicólogo infantil?

0010145550Z-849x565
Si hace unos días escribía sobre cuándo debemos llevar a nuestros hijos al psicólogo hoy voy a responder a la pregunta por qué, es decir por qué debemos llevar a nuestros hijos al psicólogo infantil. Las respuestas son muchas pero aquí apuntaré algunas de las principales, las que yo creo imprescindibles o fundamentales.

¿Por qué debo llevar a mi hijo al psicólogo?




¿Por qué debo llevar a mi hijo al psicólogo infantil?

A pesar de que creamos o queramos creer que la infancia es una etapa sin dificultades, sin estrés, ansiedad, depresión o cualquier otra problemática que genere malestar en los niños, la verdad es bien distinta.


  • En muchas ocasiones los niños deben acudir a terapia para resolver o aprender a resolver aquello que les paraliza, angustia, entristece, enfurece en exceso o impide relacionarse con los demás sin dificultad.


  • El principal motivo por el cual debemos llevar a nuestro hijo al psicólogo infantil es precisamente porque queremos ayudarle a superar estas situaciones. Situaciones que por si solas no se resuelven y que vemos claramente, o no tanto, que nuestras estratégias personales como padres y educadores son insuficientes.


  • En otras ocasiones el problema no reside tanto en el niño como en el tipo de relación que se ha establecido en la familia, como por ejemplo niños con falta de limites claros o un exceso de los mismos. Familias excesivamente rígidas y exigentes, sobreprotectoras o incluso negligentes. En estas ocasiones el psicólogo infantil con orientación más sistemica, es decir, aquel que entiende a la familia como un sistema, como un engranaje en el que todas las piezas deben encajar bien para funcionar, orientará a estas familias para que reconduzcan la relación paterno/materno-filial hacia una relación más beneficiosa para todos los miembros evitando que se conviertan en disfuncionales.


  • En otros casos debemos llevar a nuestros hijos al psicólogo infantil por recomendación o derivación del centro escolar. Las escuelas funcionan muy bien como detectoras no solo de problemas o dificultades del aprendizaje, sino también de otras dificultades como pueden ser problemas de conducta, de control de los impulsos o de ansiedad excesiva, entre otros. Cuando la escuela detecta alguna de estas problemáticas es importante que los padres pongamos atención a los consejos que nos dan y sigamos sus recomendaciones. Consultar a un psicólogo infantil puede ser una de ellas.


Foto cortesía www.photl.com

Read More...